Proyecto de ley de Tábata Amaral crea confusión conceptual y abre un precedente peligroso contra la libertad de expresión
Paulo Cannabrava Filho
El Proyecto de Ley nº 1424/2026, presentado por la diputada Tábata Amaral, surge como una iniciativa que, a primera vista, pretende combatir el antisemitismo. Sin embargo, al intentar legislar sobre conceptos ya ampliamente debatidos y protegidos por la Constitución, termina generando más problemas que soluciones.
La Constitución brasileña ya establece, de forma clara, los principios que rigen la convivencia social, garantizando la libertad de creencias, el respeto a todas las religiones y la protección contra cualquier forma de discriminación. En ese sentido, la propuesta resulta innecesaria, pues busca normar algo que ya está debidamente asegurado en el ordenamiento jurídico.
El punto más grave, no obstante, reside en la confusión conceptual que el proyecto tiende a estimular. Al no diferenciar adecuadamente entre antisemitismo y antisionismo, se abre espacio para interpretaciones que pueden criminalizar posiciones políticas legítimas. El antisemitismo —la discriminación contra los judíos— debe ser combatido con firmeza. El antisionismo, en cambio, se refiere a la crítica a una ideología política y a un proyecto de Estado, lo que forma parte del debate público y de la libertad de expresión.
Es importante recordar que el término “semita” abarca históricamente a distintos pueblos, incluidos judíos y árabes. Por lo tanto, tratar el antisionismo como sinónimo de antisemitismo no solo constituye un error conceptual, sino que también contribuye a oscurecer el debate y a restringir el derecho a la crítica.
Al avanzar en esa dirección, el proyecto de ley crea un precedente peligroso. Al intentar criminalizar determinadas posiciones políticas, amenaza directamente la libertad de expresión y la libertad de prensa —pilares fundamentales de cualquier democracia—. La crítica a gobiernos, ideologías o políticas de Estado no puede ser confundida con discurso de odio.
En lugar de fortalecer la lucha contra el prejuicio, iniciativas como esta corren el riesgo de instrumentalizar un tema sensible para limitar el debate público. Combatir el antisemitismo es necesario y urgente, pero no puede servir de pretexto para cercenar el pensamiento crítico.
Por ello, es fundamental que este proyecto sea ampliamente debatido y rechazado. Defender la libertad de expresión es, ante todo, defender la propia democracia.
Paulo Cannabrava Filho, periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global





