CUBA BAJO AMENAZA DEL IMPERIO AGONIZANTE

Por: Manuel Guerra

La guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán, al igual que la Guerra de Ucrania, está acelerando la reconfiguración del tablero geopolítico mundial, tendencia que ya empezó a evidenciarse desde inicios del presente siglo. Mientras que en Ucrania la OTAN no ha logrado inmutar a Rusia, sino todo lo contrario; en Irán el club de Epstein está sufriendo una derrota de largas consecuencias, a la par que conduce al mundo a una crisis energética, económica y alimentaria sin precedentes, con el riesgo del uso de armas nucleares.

No es la derrota sólo de Donald Trump y Netanyahu. Es la derrota del imperialismo yanqui que en sus gestiones de demócratas y republicanos ha llevado a cabo por igual una política de intervencionismo y rapiña, ha instalado sus bases militares en gran parte del planeta, ha llevado la guerra y la matanza a todas partes, ha alentado y sostenido dictaduras sanguinarias, ha saqueado los recursos de los países débiles, ha impuesto un andamiaje económico, comercial y financiero favorable a sus intereses.

También es la derrota del sionismo, doctrina que las élites judías construyeron a imagen y semejanza de su verdugo, el fascismo, y con la cual justifican el despojo de las tierras palestinas y el genocidio de ese heroico pueblo, la guerra contra los países vecinos para someterlos y afirmar su política expansionista en su delirio de constituirse en el gran Israel, potencia indiscutible del Oriente Medio.

En su etapa de decadencia crece la agresividad del imperio. A través de la guerra y el intervencionismo militar pretende contrarrestar su retroceso económico, comercial, financiero tecnológico y su pérdida cada vez mayor de influencia política. Visualizada China como el rival estratégico a derrotar, todos los movimientos en los diversos escenarios confluyen para conseguir ese objetivo. Con la actualización de la doctrina Monroe se propone afirmar su dominio en América Latina y el Caribe, tener a su disposición sus recursos, revertir el avance económico y comercial de China en la región, haciendo fracasar la implementación de la Franja y La Ruta en esta parte del mundo.

Para el imperialismo yanqui la Revolución Cubana, la existencia de países gobernados por la izquierda y el progresismo, los movimientos sociales y populares de clara identidad antiimperialista son, asimismo, obstáculos que hay que barrer. Cuba socialista tiene una connotación especial para el imperio. No porque represente un peligro o amenaza militar, sino por algo mucho más formidable: el peligro de las ideas, el ejemplo de coraje y dignidad, la demostración de la superioridad del socialismo y que un pueblo consciente puede salir victorioso de la brutal ofensiva reaccionaria. Esto es lo que se pretende ahogar a sangre y fuego.

Pero Cuba no está sola. La solidaridad crece y se expande desde todos los rincones del mundo. Cuba vencerá y venceremos todos.