BRASIL. LA MAFIA DE LAS BEBIDAS

La Mafia de las Bebidas y la Explosión de 
Falsificaciones en Brasil: Un Peligro Invisible

De laboratorios clandestinos a leyes más estrictas, cómo el país está reaccionando a la epidemia de destilados falsificados


Paulo Cannabrava Filho*


En 2024, Brasil vivió una alarmante explosión en la falsificación de bebidas alcohólicas. Según datos de la Asociación Brasileña de Bebidas (Abrabe), una de cada cinco botellas de whisky o vodka vendidas en el país está adulterada. Se estima que más de 400 millones de litros de bebidas falsificadas circulan cada año, poniendo en riesgo la salud pública y alimentando redes criminales.

La Policía Civil ha desmantelado, con frecuencia creciente, verdaderas fábricas del crimen: laboratorios clandestinos operando en patios traseros, donde etanol de gasolinera se mezcla con aromatizantes y colorantes para simular whisky, vodka o gin. Las botellas, precintos y etiquetas son muchas veces idénticos a los originales, lo que hace que el fraude sea difícil de detectar, incluso por consumidores experim entados.
Entre 2021 y 2024, se incautaron más de 4 millones de botellas adulteradas en todo el país, según el Ministerio de Justicia. Solo en São Paulo, el número de operaciones contra falsificaciones aumentó un 73 % en dos años.

En una de las mayores incautaciones de 2024, en Contagem (MG), la policía encontró más de 30 mil botellas listas para su distribución, adem&aac ute;s de tambores de etanol y miles de etiquetas falsas de marcas reconocidas. En São Paulo, seis personas fueron arrestadas en flagrante en un galpón en la zona este de la ciudad, donde operaban un esquema que abastecía a bares y distribuidoras de la capital y del interior del estado

Como respuesta a esta epidemia silenciosa, el gobierno federal sancionó en agosto una nueva ley que endurece el castigo para este tipo de delito. La nueva legislación prevé penas de hasta ocho años de prisión, además de fuertes multas. La medida fue celebrada por entidades del sector y fiscales que venían denunciando la impunidad y la fragilidad del marco legal anterior.

La presión por cambios también vino de propietarios de bares especializados en coctelería, sobre todo en las capitales del Sudeste y del Sur, que reportan pérdidas económicas y riesgos a la reputación de sus establecimientos. Muchos relatan casos de clientes intoxicados, devoluciones de productos y hasta demandas por daños a la salud. Algunos bares han invertido en sistemas de trazabilidad e incluso en alianzas directas con destilerías para garantizar el origen de las bebidas. La creciente desconfianza llevó al sector a organizar campañas educativas y presionar a las autoridades para reforzar la fiscalización en los polos de distribución y venta al por mayor.

El impacto financiero de la falsificación es multimillonario: se estima una pérdida anual de más de 10 mil millones de reales en recaudación tributaria.

Detrás de esta red de falsificación está el involucramiento directo del crimen organizado. Las mismas bandas que trafican armas y drogas encontraron en la adulteración de bebidas una fuente lucrativa y de bajo riesgo, debido a la fragilidad de la fiscalización y a las penas leves que existían hasta entonces.

Brasil, uno de los mayores mercados consumidores de destilados de América Latina, enfrenta ahora el desafío de retomar el control sobre un sector que mueve miles de millones y que, cuando se desregula, se convierte en un arma letal. La nueva legislación es un paso importante, pero los especialistas advierten que se necesita más: ampliar la fiscalización, invertir en inteligencia y concientizar al consum idor para que sepa identificar señales de adulteración y evite comprar de fuentes dudosas.

Combatir la mafia de las bebidas no es solo una cuestión de salud pública o de defensa del consumidor. También es una lucha por la soberanía, por la justicia y contra el creciente poder de las organizaciones criminales que buscan infiltrarse en todos los sectores de la economía brasileña.
*Paulo Cannabrava Filho, periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global