Las PECs del Blindaje y de la Amnistía
amenazas a la democracia
Paulo Cannabrava Filho*
El día 16, la Cámara de Diputados aprobó la llamada PEC (Proyecto de Emenda a Constitución) del blindaje. Ahora, el texto sigue al Senado, donde será debatido. La propuesta amenaza con transformar a los parlamentarios en ciudadanos por encima de la ley, volviéndolos inmunes a investigaciones y procesos, incluso en casos de extrema gravedad. Para agravar aún más, el texto prevé voto secreto, lo que permite a los diputados ocultar su posición a la hora de decidir sobre el perdón de criminales. Se trata de un ataque frontal al Estado Democrático de Derecho.
La repercusión fue inmediata. El escándalo fue tan grande que ya hay diputados pidiendo disculpas públicamente por haber votado a favor. Esta reacción muestra que la sociedad no está dispuesta a aceptar pasivamente un nuevo capítulo de impunidad institucionalizada.
Paralelamente, la Cámara aprobó el régimen de urgencia para la PEC de la amnistía, cuyo relator es el diputado Paulinho da Força (Cidadania), sindicalista de larga trayectoria. Esto significa que la propuesta no necesitará pasar por las comisiones temáticas y seguirá directamente al plenario. Aquí la cuestión es aún más grave: ¿amnistiar a quién, en definitiva? El debate expone el intento de borrar crímenes contra la democracia, liberando de la Justicia a quienes participaron en actos golpistas. No se trata de conciliación, sino de un chantaje legislativo que mina la propia base del Estado de Derecho.
Según un levantamiento del periódico O Estado de S. Paulo, si la PEC del blindaje fuera aprobada, podría cerrar 36 investigaciones que involucran a 108 parlamentarios. Esto muestra claramente que el objetivo no es fortalecer las instituciones, sino proteger a los investigados, consolidando un régimen de privilegios.
El Parlamento brasileño, ya marcado por la sumisión a intereses corporativos y por la falta de compromiso con la nación, avanza hacia una crisis aún más profunda de legitimidad. Defender la democracia, en este contexto, significa resistir a estos golpes blancos articulados dentro del propio Legislativo.
Brasil ya fue castigado por una dictadura militar y por sucesivos ataques a las instituciones democráticas. Aprobar la PEC del blindaje o la de la amnistía sería repetir la historia de la impunidad, ahora legitimada por el voto de los propios beneficiados. Lo que se exige, en este momento, es que la sociedad y los sectores democráticos se movilicen para frenar este nuevo retroceso.
En este espíritu, movimientos sociales y organizaciones democráticas están convocando manifestaciones contra la impunidad y contra la amnistía en todo Brasil, el domingo 20 de septiembre.
*Paulo Cannabrava Filho, periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global.





