BRASIL. CONDENA HISTÓRICA DE LOS GOLPISTAS

Condena histórica de Bolsonaro y generales golpistas:
victoria de la democracia, tensión entre poderes

Por primera vez en la historia de Brasil, la Justicia condenó a un expresidente y a militares de alta graduación por su implicación en un intento de golpe de Estado. Para muchos, el hecho histórico trae un alivio y una afirmación de que la democracia está consolidada.

La lista de los condenados

  • El Supremo Tribunal Federal, por cuatro votos a uno, impuso a Jair Bolsonaro la pena de 27 años y 3 meses de prisión — siendo 24 años y 9 meses en régimen cerrado y 2 años y 6 meses en régimen semiabierto.
  • General Walter Braga Netto – condenado a 25 años de prisión.
  • General Augusto Heleno – condenado a 22 años de prisión.
  • General Paulo Sérgio Nogueira – condenado a 20 años de prisión.
  • Almirante Almir Garnier – condenado a 24 años de prisión.
  • Anderson Torres, exministro – condenado a 24 años de prisión.
  • Alexandre Ramagem, diputado federal – condenado a 16 años de prisión.
  • Teniente coronel Mauro Cid – condenado a 2 años, en régimen especial, por ser delator premiado.

Las sentencias reconocen el papel central de los militares en el gobierno anterior y en su intento de ruptura institucional.

El simbolismo de la fecha

La decisión fue anunciada el 11 de septiembre, fecha en la que se recuerda el golpe militar en Chile, que provocó la muerte de Salvador Allende e instauró una dictadura de 21 años, con más de 40 mil víctimas. La coincidencia refuerza el peso simbólico de la condena y hace eco de la lucha por la democracia en Brasil y en América Latina.

Votos en el Supremo

En la Primera Sala del STF votaron a favor de la condena Alexandre de Moraes (relator), Cristiano JaninFlávio Dino y Cármen Lúcia. El ministro Luiz Fux fue voto disidente: argumentó que el Supremo no era competente para juzgar a Bolsonaro, ya que él ya no estaba en el cargo, y que el caso debía haber sido llevado al plenario. Defendió además que las pruebas no sustentaban la totalidad de las acusaciones. Fux votó por la absolución de Bolsonaro y de otros acusados, pero reconoció la culpa de Mauro Cid y Walter Braga Netto por tentativa de abolición violenta del Estado Democrático de Derecho. Su voto duró alrededor de 14 horas y ocupó más de 400 páginas.

Repercusiones y contradicciones

Las defensas de los condenados afirmaron respetar la decisión de la Justicia, pero registraron indignación y desacuerdo, señalando que no han abandonado el espíritu conspirador. En Estados Unidos, la decisión sorprendió: el gobierno norteamericano ya había sancionado a ministros del Supremo con medidas como la pérdida de visados de entrada y la aplicación de la llamada Ley Magnitsky  y apunta hacia nuevas sanciones. Esa intromisión externa contrasta con la defensa de la soberanía brasileña frente al golpismo interno.

Impasse entre poderes

El juicio profundiza la tensión entre el Poder Judicial y un Legislativo considerado el más débil y conservador de la historia reciente. Ese parlamento, dominado por lo que muchos llaman la “dictadura de la mayoría”, vuelve al país prácticamente ingobernable, como ya discutí en mi libro La Gobernabilidad Imposible (Editorial Alameda). La condena de los golpistas muestra que las instituciones pueden reaccionar, pero también expone los límites de la democracia representativa frente al chantaje parlamentario.

El mensaje a los conspiradores

Con los golpistas ahora recluidos, la expectativa es que la sentencia histórica desanime futuros intentos de ruptura. Brasil envía un mensaje firme: la democracia, aunque frágil y bajo ataques, no se doblega ante la violencia y el chantaje. Queda también la advertencia de que los crímenes cometidos durante los 21 años de dictadura, como la tortura y las desapariciones, son imprescriptibles y deben ser juzgados.

Paulo Cannabrava Filho, periodista, editor de la revista Diálogos do Sul Global. Texto redactado con auxilio de chatgpt