VÍCTIMA DEL ODIO ANIMAL DE ISRAEL
Por: Franklin Ledezma Candanedo,
Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá.
El odio animal de Israel, el mayor estado terrorista histórico
presidido por Benjamín Netanyahu, se ensañó el pasado sábado contra
los OLIVOS, cuando excavadoras israelíes arrancaron cientos de árboles
en el pueblo de Al Mughairy, en Cisjordania, en presencia del ejército
israelí.
Téngase presente que, en Palestina, el olivo es más que un árbol,
simbolizan la resiliencia, la firmeza y la resistencia contra la
ilegal ocupación de la bestia (666) judía y son profundamente
valorados por su capacidad para prosperar y echar raíces profundas en
tierras donde es escasa el agua.
Antecedentes:
La historia del árbol de olivo comenzó hace más de 6,000 años en la
región mediterránea oriental, con un cultivo que se extendió por toda
esa cuenca. Fue fundamental en la alimentación, economía, cultura y
religión de las civilizaciones antiguas, que lo utilizaban como
alimento, combustible para lámparas, cosmético, medicina y en rituales
religiosos. Símbolo de paz, sabiduría y victoria, su importancia
perdura en la actualidad. Se ha considerado, por lo tanto, que el sur
del Cáucaso y costa mediterránea de Siria y Palestina como el origen
del olivo. Además de los beneficios de su fruto, el olivo siempre ha
contado con una gran admiración y un gran simbolismo en la Antigüedad.
Símbolo nacional.
En Palestina, el olivo es más que un árbol; es un símbolo nacional de
identidad, arraigo, resistencia y esperanza, profundamente ligado a la
cultura y a la economía del pueblo palestino. Estos árboles
ancestrales representan una conexión profunda con la tierra, pero
también son objeto de destrucción por parte de las fuerzas de
ocupación, lo que los convierte en un símbolo de la lucha por los
derechos humanos y la preservación de la identidad palestina.
A partir de 1967 el nacionalismo palestino ha sido moldeado por la
ocupación israelí de la franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén
Oriental, desarrollando diferentes formas de resistencia. En
particular, se centra en describir cómo los campos de olivos de
Cisjordania se han convertido en alegorías de la resistencia palestina
a la dominación militar, económica y cultural israelí. Además de su
incidencia en la precaria economía de los Territorios Ocupados, la
carga simbólica de este árbol lo ha convertido en un nuevo instrumento
de batalla entre los habitantes palestinos.
Objetivos de la destrucción de los Olivos.
Después de la ocupación de Palestina, las fuerzas israelíes atacaron
los olivos como forma principal de adquisición de tierras y comenzaron
a arrancar olivos palestinos en 1967, y se estima que ya arrancaron
unos 830.000 olivos entre 1967 y 2009.
En cuanto a la brutal acción sionista del pasado sábado, «el objetivo
es controlar y forzar a la gente a emigrar», comentó Ghasan Abu Aliya,
responsable de una asociación agrícola local, y añadió que «es el
comienzo y eso se ampliará a toda Cisjordania». En esa fecha negra
para los hermanos palestinos, el Ejército israelí arrancó 3.100
árboles de la aldea palestina de Al Mughayyir, cerca de Ramala.
Fuentes locales aseguraron que la eliminación de los árboles está
relacionada con la pavimentación de una carretera para el uso
exclusivo de colonos, según detalló a la agencia palestina Wafa,
Marzouq Abu Naim, subjefe del consejo de la aldea. Ese mismo día,
según relataron testigos a Wafa, la aldea había sido atacada por
colonos israelíes, bajo el amparo del Ejército, que quemaron vehículos
y atacaron varias casas.
Época de cosecha.
Destacamos que octubre marca el inicio de la cosecha de aceitunas en
Palestina. Sin embargo, cada año, esta alegre temporada se ve empañada
por el peligro inminente de ataques de colonos israelíes, a menudo con
la ayuda del ejército israelí. En 2023, la ONU documentó 113 actos de
violencia relacionados con la cosecha, en los que colonos israelíes
atacaron a agricultores palestinos y dañaron más de 2000 olivos.
Bajo la ocupación, la vida de todos es precaria: la de las personas,
la de la flora y la de la fauna, y la del aire, el agua y la tierra
que los sustenta.
Finalmente, destacamos que estos árboles centenarios tienen un valor
simbólico como testigos y lugares de memoria de la Nakba en curso y
las numerosas Intifadas que la tierra palestina ha experimentado. Por
todo lo reseñado, condenamos enérgicamente la criminal acción sionista
del pasado sábado y hacemos un llamado a la comunidad internacional
apática e indolente, para una acción colectiva urgente, con el fin de
combatir y derrotar al criminal histórico sionista, que además del
genocidio de los hermanos palestinos destruye miserablemente su árbol
nacional.





