TRUMP. GUERRA ECONÓMICA AL SUR GLOBAL

Arancelazo de Trump: guerra económica contra
el Sur Global perjudica incluso a sus aliados

Paulo Cannabrava Filho*

El arancelazo anunciado por Donald Trump en vísperas de la cumbre de Washington es otra demostración de que Estados Unidos prefiere la imposición al diálogo, el chantaje a la cooperación. Se trata de un ataque directo a la producción industrial y agrícola de los países del Sur Global, especialmente Brasil, con el objetivo de recaudar recursos para compensar las reducciones de impuestos concedidas a los ricos.

La sobretasa del 50% sobre el café, el azúcar, las frutas y los productos manufacturados brasileños afecta profundamente a la economía nacional. La industria es el sector más perjudicado, con una estimación de pérdidas de cientos de miles de puestos de trabajo, según un estudio de la Federación de Industrias de Minas Gerais (FIEMG). Cálculos preliminares indican que el impacto puede comprometer cerca de 20 mil millones de reales en exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos tan solo en los primeros 12 meses.

La medida golpea especialmente a tres estados del Nordeste —Pernambuco, Ceará y Rio Grande do Norte— cuya exportación de frutas a Estados Unidos será duramente afectada. En Ceará y Piauí, por ejemplo, las cadenas productivas de frutas tropicales como mango, melón, papaya y guayaba emplean a miles de trabajadores, impactando directamente las regiones semiáridas y del sertón. Los pequeños productores familiares serán los más afectados, perdiendo mercado e ingresos. Según la Asociación Brasileña de Productores Exportadores de Frutas (Abrafrutas), alrededor del 30% de la producción destinada a la exportación en esos estados tiene como principal destino Estados Unidos.

En el Norte, el impacto también se hará sentir en sectores como el extractivismo vegetal y la producción de açaí, castaña y cacao, que venían ganando espacio en el mercado externo. La retracción de las exportaciones hacia Estados Unidos compromete los esfuerzos de desarrollo sostenible en la región amazónica. Organizaciones como el Instituto Socioambiental (ISA) alertan que las comunidades tradicionales podrán perder una fuente importante de ingresos y de incentivo a la conservación ambiental.

Incluso sectores no directamente incluidos en las tarifas, como el de la aviación, sufren efectos colaterales: Embraer depende de componentes estadounidenses. Con la desorganización de las cadenas productivas, el impacto traspasa fronteras. Se estima que cerca del 65% de las piezas utilizadas en el montaje de los aviones de Embraer son importadas desde Estados Unidos. El aumento de costos compromete la competitividad internacional de la industria aeronáutica brasileña.

El arancelazo, en realidad, es una guerra económica declarada por Trump. Busca coaccionar a los socios comerciales, imponer condiciones desiguales y mantener la supremacía de Estados Unidos en un mundo que ya es multipolar. Esta estrategia, además de perjudicar a Brasil y otros exportadores, también afecta a proveedores y consumidores estadounidenses, provocando encarecimiento de productos y tensiones inflacionarias.

No se trata apenas de proteccionismo. Es una ofensiva imperialista con fines políticos y electorales, apuntando al Sur Global como objetivo a ser disciplinado. Brasil, al buscar el diálogo y la cooperación internacional, se encuentra con muros levantados por quienes se dicen campeones del libre comercio.

El mundo necesita reaccionar. Y Brasil, en especial, debe fortalecer sus lazos con los BRICS+, diversificar sus alianzas y defender su soberanía económica frente a este ataque disfrazado de medida fiscal.

*Paulo Cannabrava Filho, periodista editor de la revista Diálogos do Sul Global, texto redactado con auxilio del chagpt