LA DECADENCIA DE EE.UU Y LA FORTALEZA DE LOS BRICS

Paulo Cannabrava Filho*

La Cumbre del BRICS+ en Río de Janeiro dejó en claro para el mundo que el sistema internacional está en disputa. Por un lado, la potencia hegemónica en decadencia —Estados Unidos— intenta desesperadamente mantener su supremacía, aferrándose al dólar como moneda de referencia global, tal como se definió en Bretton Woods en 1945. Por otro lado, una creciente articulación de países emergentes propone un mundo multipolar, donde el poder y la riqueza se distribuyan de forma más justa entre las naciones.

La ofensiva de Estados Unidos no es nueva, pero se intensifica. Ante la pérdida de influencia, la respuesta de Washington ha sido la imposición de una nueva bipolaridad: entre el “Occidente” que pretende liderar y los “enemigos” a ser contenidos: China, Rusia, Irán, y ahora el conjunto de los BRICS. En vez de buscar el diálogo, Estados Unidos apuesta por aranceles, sanciones y amenazas. No quieren negociar. Rechazan cualquier reforma de la gobernanza global que pueda disminuir su poder de veto.

China, por su parte, propone otra lógica. En vez de imponer reglas, busca establecer puentes. Es la principal interesada en preservar el comercio internacional, expandir las inversiones en infraestructura, crear instituciones financieras alternativas y estabilizar sus reservas. La diferencia de postura es notable: mientras Estados Unidos defiende sus intereses con arrogancia e imposición, China apuesta por la interdependencia y la diplomacia multilateral.

Comparativo económico: potencia decadente versus potencia emergente

Esta diferencia de postura entre China y Estados Unidos también se refleja en los datos concretos de la economía global. En términos de paridad de poder adquisitivo (PPP), China ya ha superado a Estados Unidos y lidera con un PIB estimado en US$ 40,7 billones, frente a los US$ 30,5 billones de los estadounidenses, según proyecciones del FMI para 2025. En cuanto al PIB nominal, los EE. UU. aún mantienen la delantera, con US$ 30,5 billones, mientras que China se sitúa en torno a US$ 19,2 billones.

En lo que respecta a las reservas internacionales, la ventaja china es aún más significativa: el país asiático acumula más de US$ 3,28 billones en reservas, una parte significativa de ellas en dólares, lo que paradójicamente sostiene el sistema que Pekín también quiere reformar. Los Estados Unidos, aunque emiten la moneda de referencia global, dependen de la confianza externa para mantener el valor del dólar y financiar su déficit.

El liderazgo financiero de los EE.UU., sin embargo, muestra signos de erosión. La participación del dólar en las reservas cambiarias globales ha disminuido, pasando del 65% em 2014 para alrededor del 58% em 2024. Mientras tanto, China promueve el uso internacional del yuan e invierte en sistemas alternativos de pagos, como o CIPS, además de integrarse en iniciativas de los Brics para crear una moneda de liquidación común entre países del Sur Global.

La Cumbre de los Brics+ ha revelado que la mayoría de los países del Sur Global desean precisamente eso: negociar, participar, tener voz y voto en el destino común. No se trata de substituir un imperio por otro. Se trata de superar la lógica imperial. Pero para eso, es necesario que la potencia decadente acepte sentarse a la mesa  y los Estados Unidos, a lo que todo indica, no quieren negociar.

*Articulo redactado con auxilio del chatgpt