Congreso aprueba el
PL de la devastación en la madrugada silenciosa
A los ojos del mundo y en vísperas de la COP30, Brasil revela su faceta más retrógrada al flexibilizar las normas ambientales y silenciar la resistencia popular
Paulo Cannabrava Filho*
En la oscuridad de la noche, un crimen contra el futuro
En una sesión vacía, durante la madrugada de un jueves (17 de julio), la Cámara de Diputados aprobó el llamado “PL de la deforestación”, un proyecto de ley que abre las puertas a la devastación ambiental legalizada en Brasil. Con apenas 231 votos, muy por debajo del número de parlamentarios del frente agropecuario, el Congreso decidió atropellar el debate público y sepultar décadas de lucha socioambiental. Es escandaloso. No fue solo una votación – fue una maniobra articulada para eludir la resistencia de la sociedad civil, de los ambientalistas e incluso de representantes de comunidades tradicionales.
La cara autoritaria del Congreso
Lo que vimos fue el uso autoritario de la presidencia de la Cámara para impedir cualquier intento de obstrucción. Parlamentarios de partidos minoritarios fueron silenciados. Enmiendas fueron rechazadas sin discusión. No hubo debate – hubo imposición. La “mayoría” impuso su voluntad con brutalidad, ignorando las advertencias de científicos, ambientalistas y líderes indígenas. Y además, con argumentos disfrazados de pragmatismo: dicen que es para “destrabar el licenciamiento”, “acelerar obras”. Pero todos sabemos: se trata de liberar a los intereses del agronegocio depredador y de la minería.
Vergüenza internacional en vísperas de la COP30
El timing de esta aprobación es revelador. Faltando pocos meses para la COP30, que se celebrará en Belém do Pará, Brasil desperdicia la oportunidad de presentarse ante el mundo como líder ambiental. En lugar de eso, señala lo opuesto: retroceso, leniencia con los deforestadores, connivencia con la destrucción. ¿Cómo un país que alberga una cumbre climática pretende tener credibilidad si el propio Congreso legaliza la deforestación? Es una vergüenza global.
La hora del veto presidencial
Ahora, la esperanza está en el veto del presidente Lula. La presión de los movimientos ambientales y de la sociedad civil crece cada día. Si Lula no veta este proyecto, comprometerá no solo su imagen, sino también el futuro de Brasil como nación soberana y ambientalmente responsable. Ya no basta ser presionado por un Congreso hostil y chantajista – le corresponde al Ejecutivo tener coraje y coherencia con el discurso que lo eligió.
No hay transición ecológica bajo chantaje
No se construye una política ambiental seria bajo el yugo de un Congreso que actúa al servicio de intereses privados. No hay transición energética, ni economía verde posible, cuando el marco legal es destruido para atender a las bancadas del atraso. Este proyecto es una bofetada en el rostro de la ciencia, de las poblaciones amazónicas y del planeta.
*Articulo redactado con auxilio del chatgpt





