TARIFAZO DE TRUMP CONTRA BRASIL. UN ACTO DE GUERRA ECONÓMICA

Eómica

Una represalia por la autonomía brasileña, su participación en los BRICS y el apoyo a Bolsonaro

Paulo Cannabrava Filho*

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, impuso una tarifa del 50% sobre las importaciones de acero brasileño. No se trata de una medida comercial: es una represalia. Un castigo político contra Brasil por haber retomado su protagonismo internacional, reafirmado su soberanía y fortalecido sus relaciones con China, Rusia y el Sur Global. Una represalia también por nuestra participación activa en los BRICS, bloque que desafía la hegemonía estadounidense.

Pero no sólo eso. Trump —quien enfrenta un proceso judicial en su país— declaró abiertamente su apoyo a Bolsonaro, a quien considera un perseguido político e inocente. Su gesto tarifario también puede interpretarse como un acto de solidaridad con su aliado, intentando interferir en la política brasileña y fortalecer a la extrema derecha.

La excusa oficial de Washington —proteger su industria— es absurda. Brasil no representa ninguna amenaza para el mercado estadounidense. Exportamos acero y caafé que ellos no producen y que necesitan. Pero para el imperialismo, autonomía es crimen. El mensaje es claro: o estás con nosotros, o estás contra nosotros. Y si decides ser soberano, te castigaremos.

Este tipo de tarifa no es una política comercial. Es un arma de guerra económica. Se impone para desestabilizar economías, destruir industrias, sembrar desempleo. Lo hicieron con China, con Rusia, con Venezuela, con Irán, con Cuba. Ahora lo hacen con Brasil.

Y no es la primera vez. En 2018, Trump ya había restringido las exportaciones de acero brasileño. Ahora vuelve con más dureza. ¿Por qué? Porque Brasil ha retomado su agenda internacional, reforzado su presencia en América Latina, en África y en los BRICS. Y eso molesta al imperio.

Lo más preocupante es que, en vez de una respuesta firme y soberana, hay sectores de la élite brasileña que callan o incluso celebran. Siguen creyendo que la sumisión es el camino. No lo es. Nunca lo fue.

En momentos como este, es deber de todo patriota decirlo con claridad: el imperialismo estadounidense es el principal enemigo de Brasil. Es el enemigo de la humanidad. Nuestra independencia no se negocia.

*Articulo producido con auxilio del chatgpt