PERÚ. INVESTIGACION. SE CAE CASO «LAS GARDENIAS»

Por Roque Gonzales La Rosa / Resumen Latinoamericano, 18 de mayo 2025.

La Falsía del llamado Caso Las Gardenias

Por décadas el llamado Caso Las Gardenias señaló a la guerrilla del MRTA en el Perú como responsable de crímenes de odio contra minorías sexuales. Luego de más de 35 años el Estado peruano inicia una
investigación sobre este crimen, lejos de perseguir el esclarecimiento de los hechos, más bien apunta a convertirlo en un nuevo caso contra Victor Polay excomandante de la organización armada quien está próximo a cumplir la totalidad de su condena de 35 años en la prisión de la Base Naval de la Marina de Guerra peruana. El proceso está animado por la venganza ,la intención de volver a condenar a Polay y retenerlo en prisión.
Sin embargo, paradójicamente la investigación moderna viene arrojando resultados distintos a la estrategia judicial de la fiscalía, hechos, la fiscalía no imaginaba que testimonios, peritajes forenses, interrogatorios señalan claramente que no solo Victor Polay no tuvo responsabilidad alguna en los hechos sino que además estos no corresponden a una acción dispuesta por la guerrilla del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru MRTA. No existió lineamientos, planes ni directivas contrarias a la diversidad sexual,no existieron hechos que evidencien una línea de acción intolerante con las comunidades homosexuales. Y de hecho las víctimas jamás tuvieron vínculo alguno con este colectivo.
Por décadas el Estado peruano en su estrategia contra insurgente malignizó a la insurgencia atribuyéndole crímenes de dudosa autoría, y en esta oportunidad contó también con sectores de la sociedad civil que contribuyeron a instalar un relato ajeno a los hechos históricos,que nadie corroboró y que así maltrecho y remendado hoy ,es el arma principal con la que pretenden volver a condenar a
quienes ya cumplieron sentencia. Detrás del llamado Caso Las Gardenias yace un estrategia de venganza que pretende asesinar a Victor Polay sentenciándolo a perpetuidad por hechos evidentemente falsos.
Roque Gonzales La Rosa es un periodista peruano,exmilitante de la insurgencia del MRTA, trabaja en la recuperación de la memoria insurgente, en este reportaje recorre la investigación judicial, los testimonios y hallazgos surgidos.
En La Falsía del llamado Caso Las Gardenias se establecen las responsabilidades, las circunstancias y el contexto de un crimen que no deja de llamar a la reflexión sobre el conflicto armado interno que atravesó el Perú. Pero también está presente el relato de los mecanismos con que se instalan las verdades oficiales,los caminos sinuosos que toman los hechos cuando son retorcidos al servicio de los relatos hegemónicos sobre los conflictos sociales. El llamado Caso Las Gardenias se ha desmoronado, aquello que fue denominado el mayor crimen por razones de odio se evidencia como falsario y carente
de sustento factico, jurídico e histórico. Si hoy el llamado Caso Las Gardenias subsiste nada tiene que ver con alguna reivindicación relacionada con la comunidad gay, es sencillamente un recurso perverso al que apelan el Estado peruano para perpetuar su venganza contra los actores políticos del conflicto armado.

SUBVERSIÓN, HOMOSEXUALIDAD Y VENGANZA.
La Falsía del llamado Caso Las Gardenias.

EL ORIGEN
Luego de 35 años de ocurrido, por vez primera se aborda la investigación
del llamado caso Las Gardenias,emblemático y penosamente célebre que graficó
la violencia del conflicto armado interno extendida contra las minorías sexuales
en el Perú. La historia conocida relata que la madrugada del 31 de mayo de 1989
una columna del MRTA ingresó a la discoteca gay Las Gardenias en Tarapoto y
ejecutó a 8 gays, travestis y transexuales por tan solo su orientación sexual. La
Comisión de la Verdad y Reconciliación dejó apenas reseñado el crimen en su
informe final, desde entonces se fue dando a conocer a través de documentales,
reportajes y testimonios que fueron surgiendo, incluso la fecha ha sido
consagrada como el Día Nacional de Lucha Contra los Crímenes de Odio. La
sociedad civil y los colectivos de las diversidades sexuales celebraron la
conmemoración y se afianzaron como importante sector de víctimas del conflicto
armado interno, denunciando que la homofobia e intolerancia caracterizó a la
subversión que de forma sistemática desarrolló acciones criminales por razones
de orientación sexual. El crimen de las Gardenias fue reseñado por la revista
Cambio, prensa que oficiosamente daba difusión a las actividades del MRTA, de
esta manera, las llamadas acciones de “limpieza social” contra homosexuales
quedaron instaladas como un caso claro y firme de crímenes de odio e
intolerancia hacia la comunidad LGTBI.
Así ha hecho parte de documentales, libros, marchas y memoriales, el lugar de
memoria El Ojo que Llora incluye también el caso Las Gardenias como víctimas del
conflicto armado. Así se reprodujo en la prensa internacional. Con aquel relato
encaminado se institucionalizó una verdad que por décadas ha nutrido
exposiciones en el Lugar de la Memoria, informes de ONGs de derechos humanos,
y las perspectivas de reparación material para los familiares de las víctimas.

Si recién hoy el denominado caso Las Gardenias viene mereciendo profunda
investigación es merced a la procuraduría antiterrorista del Estado peruano.
El procurador Milko Ruiz decidió presentar una denuncia por crímenes de lesa
humanidad contra la dirección del MRTA por su responsabilidad frente a los
hechos, ninguno de los dirigentes de la guerrilla -presos hace décadas- pudo
materialmente participar de los hechos, pero la teoría jurídica de dominio de la
cadena de mando sirve igual para cargarles la responsabilidad por enarbolar la
ideología que hizo posible tamaña expresión homófoba.
El caso Las Gardenias podría haber quedado como un hecho más de la
indefendible subversión, una cuenta más en su consabido rosario de delitos, pero
si hoy vuelve a la luz es porque la procuraduría antiterrorista considera que es su
mejor carta para impedir la próxima libertad de Víctor Polay. Las líneas siguientes
son una aproximación al proceso judicial iniciado sobre el tema, la exposición de
argumentos en litigio, el contexto de la época es una oportunidad en que los
hechos concretos colisionan con un conjunto de versiones y sentidos que se
construyeron e instalaron como parte del conflicto armado interno y la contienda
por la memoria.
Víctor Polay y toda la dirección nacional del MRTA fueron juzgados el año 2008 en
el llamado megajuicio a la dirección guerrillera, Polay mereció una condena de 35
años que viene cumpliendo en la prisión militar de la Base Naval del Callao,
condena que culminará en enero del 2026. Este nuevo juicio podría concluir en
una nueva sentencia a Polay, esta vez el enfoque acusatorio no denuncia simples
homicidios pues estos ya habrían prescrito, la estrategia de la procuraduría acusa
por crímenes de lesa humanidad, de tal manera Polay, de 67 años, moriría en
prisión,como ya lo han hecho los líderes subversivos Abimael Guzmán y Miguel
Rincón Rincón.
La etapa investigatoria lleva ya varios años en desarrollo, no se han ahorrado las
diligencias, hacen parte de la investigación peritos, forenses, historiadores,
comisionados de la CVR, testimonios de efectivos policiales partícipes de los
hechos, periodistas, jefes policiales de la época; se han dispuesto exhumaciones e
interrogado a excombatientes del MRTA, activistas de colectivos LGTB, los más de

40 tomos de la carpeta fiscal contienen tesis doctorales y clásicos del marxismo,
literatura anticastrista. Todos los elementos materiales para el esclarecimiento
detallado del caso Las Gardenias han estado a disposición y como (no) era de
esperarse, una luz más próxima sobre los hechos viene revelando nuevas
tonalidades.
MILKO, EL ANTITERRORISTA PROCURADOR
Milko Ruiz lleva ya más de una década en la procuraduría antiterrorista peruana,
en su reporte de logros cita casi 800 ciudadanos denunciados por apología del
terrorismo en redes sociales, señala que la estrategia de masificar las denuncias
contando con un equipo de rastreo de expresiones que ellos juzgasen
apologéticas de terrorismo ha funcionado, se ha logrado reprimir las expresiones
políticas más disonantes en las redes sociales hasta en un 60% , celebra también
el incremento de embargos de bienes a expresos por concepto de reparaciones
civiles, primero fueron por los bienes inmuebles de los deudores, el despojo trajo
considerables ingresos al tesoro, pero ahora van por muebles de casa,
electrodomésticos, especial pasión en su labor tiene este abogado víctima de la
violencia terrorista .
El MRTA ejecutó en 1990 al juez Ruiz Trigoso acusándolo de corrupto, represivo y
anti obrero. No imaginaban que su hijo que entonces tenía 16 años llegaría a ser
procurador antiterrorista, labor que desarrolla con particular empeño, pocas
personas tienen el privilegio de amar su trabajo. El procurador Milko Ruiz lo hace
sin duda.
Las primeras armas con que cuenta son los párrafos del Informe de la CVR sobre
el caso y la información que del mismo publicó una semana después la revista
Cambio, a esto le suma testigos y abundante literatura. Pero debe probar que el
MRTA dispuso la ejecución del crimen,que este se operativiza desde una
instancia de mando de la agrupación, además, que lo hizo como parte de una
línea de acción sistemática derivada de su ideología,condensada en la teoría del
Hombre Nuevo, y en todos estos aspectos la acusación viene desfalleciendo. La
procuraduría y fiscalía pretenden hacer responsable a Polay por hechos que no
conoció, de los que estuvo aislado bajo las condiciones de encierro de un penal

militar, hechos que serían de su responsabilidad siempre que se demuestre que
se derivan de su programa, de su orientación ideológica y como tal hacen
culpables a los responsables de esos enfoques criminales. Pero orientaciones,
programa o líneas de acción desarrolladas por las organizaciones armadas a estas
alturas no encierran secretos, menos en el caso del MRTA que como se ha
señalado en el proceso abundaba en publicaciones, reivindicaciones y actos
mediáticos de toda índole. El conflicto armado interno ha dejado abundante
investigación histórica y se ha logrado documentar la totalidad de la producción
editorial de la subversión, desde las conclusiones de sus Comités Centrales, libros,
entrevistas, pasando por volantes y correspondencia interna. El MRTA fue
prolífico y esmerado para brindar entrevistas o reivindicar acciones.
La proactiva procuraduría antiterrorista busca cimentar su acusación en lo que
denomina la teoría del Hombre Nuevo del Che Guevara en la que encuentra un
sustrato homofóbico. Bajo un enfoque interpretativo novísimo señala que aquel
clásico del marxismo latinoamericano en que Guevara expone su visión
emancipatoria de la nueva moral socialista, en realidad encierra un ideal
homofóbico, según la fiscalía en estas páginas yace un ideal de hombre
heterosexual biológico como el futuro deseable de la sociedad socialista, lo que
no refleje hombría sería contra revolucionario por consiguiente , si a esto le
sumamos los casos de persecución de homosexuales en los años aurorales de la
Revolución Cubana pues se cierra el círculo coherente: El MRTA era guevarista, el
Che hablaba del hombre macho socialista, en Cuba persiguieron gays, en Perú sus
émulos además debían eliminarlos.
Las concepciones respecto a la moral socialista de Ernesto Che Guevara marcaron
varias generaciones de izquierda en América Latina, para esclarecer sus alcances
la defensa de los acusados ha hecho comparecer ante los jueces a reconocidos
intelectuales, historiadores, como Antonio Zapata, excomisionados de la CVR
como Carlos Tapia, investigadores como Nelson Manrique o Eduardo Cáceres,
políticos como Gustavo Espinoza y Alberto Moreno, académicos que literalmente
han hechos del pensamiento político su objeto de estudio a lo largo de sus vidas
con rigurosas publicaciones al respecto. Para sustento de su insólita
interpretación la procuraduría adjunta como elemento probatorio un libro de

Carlos Montaner que sabemos es una reconocida autoridad en… anticomunismo.
La acusación fiscal expresa que procesos judiciales orientados por razones ajenas
al derecho y más próximos a la consiga de venganza nutren sus argumentos de
aspectos de naturaleza ideológica, la procuraduría no levanta una acusación penal
de derecho positivo sino un discurso correspondiente a las épocas de la guerra
fría, este proceso acaba siendo campo de batalla y vitrina en que formas de
pensamiento conservador buscan reescribir la historia y legitimar discursos que
se atribuyen elementos probatorios para el derecho con aquello que no han
logrado probar en el campo de las ideas o la investigación sobria. Cuando
Procurador y Fiscal incorporan como elementos probatorios de su lógica a
reconocidos agitadores y fanáticos anticastristas de Miami para hablar del Che
Guevara aportan consignas y no elementos calificados como probatorios en el
derecho. La procuraduría debe probar que la que llama teoría del Hombre Nuevo
en efecto marca una consigna que apunta a la eliminación de las comunidades
gay, traza una ruta de acción represiva. Y la tiene difícil.
La guerra interna en el Perú estimuló intensamente las ciencias sociales, surgieron
los especialistas en violencia política reconocidos como senderologos, algunos de
estos han sido convocados a declarar y no hay forma de encontrar algo que
evidencie o sugiera que el MRTA tuvo alguna orientación, plan o propuesta
centrada en la población gay. Que en los años 80 la visibilidad de esta temática
era incipiente y por consiguiente no hacía parte de las agendas de la izquierda
radical, que diversas formas de intolerancia existieran en algunos combatientes o
mandos del MRTA tampoco está en duda y son factibles en una guerrilla que
creció de forma inmanejable en el nororiente peruano. Pero eso no constituye
aquello que necesita la fiscalía, una política sistemáticamente criminal contra
determinada minoría, su propósito acusatorio es más ambicioso y hoy se le hace
inaccesible. No obstante lo señalado, podría alegarse que no todo quedó escrito,
que de hecho las organizaciones criminales buscan no dejar testimonio material
de su perversión, cuando esto sucede el historiador apela al teatro de guerra, al
accionar concreto en el que suelen hallarse más verdades que en los
pronunciamientos, y en este terreno la tesis fiscal vuelve a la orfandad: el MRTA
tuvo presencia en 14 frentes guerrilleros, operó en diversas regiones del país, en

todas estas con estructuras armadas permanentes, pero a nivel nacional a lo largo
de su historia no se ha registrado algún atentado por razones de orientación
sexual, en ninguna parte del país en ningún momento durante casi veinte años de
existencia, sólo el frente nororiental registró incidentes. Los acusados han
rechazado y niegan alguna campaña de limpieza social contra la diversidad sexual,
que el término además de no hacer parte de sus preocupaciones ni idiosincrasia,
la problemática nunca estuvo en su agenda y mucho menos en su accionar,
sostienen haber desarrollado una relación cordial con las comunidades en sus
zonas de operación, pero terroristas al fin el cinismo es de esperarse, sin embargo
no se trata de los procesados quienes hablan de la integración y simpatía
peligrosa que la subversión alcanzó en su frente nororiental, es el Ejército
Peruano mediante su Comisión Permanente de Historia quien registra
apesadumbrado lo acogedoras que eran las aguas para esos peces :
“El MRTA alcanzó un grado muy alto de organización; dispusieron de la población,
hacían campeonatos de futbol, y tenían crédito en las tiendas, lo que lo
diferenciaba un poco de sendero que llegó y mató varios pobladores y dejó los
cadáveres pudriéndose; después el MRTA se enfrentó a sendero y le ganó en ese
lugar y captó muchachos que servían allí como una fuerza armada regular” (Pág.
225)
El caluroso oriente peruano ,diverso y colorido está inscrito en la percepción
popular como una tierra tolerante con la diversidad sexual. Tabalosos, una de sus
localidades ha merecido más de una vez reportajes que aluden la naturalidad con
que sus pobladores legítimamente exponen sus gustos. Ciertamente también el
pueblo Tabalosino ha organizado viriles protestas rechazando la incómoda fama
que se le atribuye. Cierta o no Tabalosos es la primera ciudad de la región San
Martín en ser tomada por el MRTA en su debut armado de 1988. Tabalosos cuna
de la diversidad sexual amazónica nunca registró incidente de homofobia
atribuible a la guerrilla.
Sin embargo, la ausencia de documentos o lineamientos que prueben una
voluntad criminal no siempre es requisito, las pruebas mejor se grafican en el

terreno, no podemos exigir órdenes escritas menos donde hay hechos
contundentes como los ocho muertos en Las Gardenias.
Decíamos que la CVR ha sido quien ha brindado una descripción fáctica y escueta
sobre los hechos a partir de la cual nace el caso ” El 31 de mayo de 1989 un grupo
de seis integrantes del MRTA ingresó violentamente al bar conocido como Las
Gardenias en el asentamiento humano 9 de abril en el departamento de San
Martín. Los subversivos aprehendieron a ocho ciudadanos a los que acusaron de
delincuencia y colaboración con las fuerzas armadas y policiales. Las ocho
personas, que eran travestis y parroquianos del bar, fueron asesinadas con
disparos de arma de fuego. A los pocos días el semanario Cambio, órgano oficioso
del MRTA reivindicó la acción.” Informe Final CVR. Estos párrafos vieron la luz el
2003, desde entonces ni la CVR o autoridad alguna profundizaron la investigación,
recabaron testimonios o individualizaron responsabilidades, y así esta versión
quedó inscrita como la verdad oficial de los acontecimientos. Pero dicha versión
no se quedó de brazos cruzados, en el andar de los años se le fueron añadiendo
otros elementos, el marginal bar-burdel de asentamiento humano pasó a ser
discoteca gay y hasta escenario de certámenes de belleza. Luego se le atribuyó a
Las Gardenias la condición de ser un céntrico espacio para la vida bohemia de la
amazonia, el atestado policial y los testimonios que ubicaban los hechos en la vía
pública fueron recreados con el tiempo en los ambientes interiores del local
clandestino. La historia inicial se fue llenando de adherencias.
A las víctimas mortales que la policía y vecinos identificaron como delincuentes y
drogadictos la CVR les atribuyó la condición de travestis y de travestis, pasaron a
transexuales según quién lo narrase, luego las ONGs vinculadas a la problemática
con homenajes y conmemoraciones consolidaron una versión que nadie puso en
cuestión. Hoy se desempolvan atestados y manifestaciones de testigos, se abren
los folios a máquina de escribir de las comisarías de la zona donde se registró el
levantamiento de los cadáveres. Solo hoy son convocados a declarar los policías
que ya jubilados hacen memoria, los periodistas locales que cubrieron la noticia,
los familiares de las víctimas y, sobre todo, sólo hoy se conoce al autor material
directo de este crimen.

El pueblo joven 9 de abril tiene más de medio siglo de existencia, creció nutrido
por las invasiones de pobladores que hasta hoy se movilizan por acceder a pistas,
veredas y servicios básicos. En los mapas del delito de la región siempre estuvo
registrado como una zona en la que los vecinos denunciaban constantes asaltos.
Francisco Rivera Amasifuén conoció de cerca el caso, con más de setenta años ha
pasado por Antares Televisión de Tarapoto, corresponsal de Panamericana
Televisión, Radio Programas RPP y de la revista Caretas, toda una institución del
periodismo local y, además, es un vecino del barrio. Don Francisco nos relata: “
Acudí muy temprano apenas tuvimos una llamada telefónica de los vecinos, lo
primero que hice fue buscar me presten un teléfono, porque era costoso tener un
teléfono en casa, sólo tendría 40 segundos para narrar todo lo que había visto del
lugar, pero no sabía sobre los autores de los hechos, la gente decía que eran
delincuentes…regresé nuevamente al lugar de los hechos, cuando regresé los
cuerpos estaban todavía , esa calle era la más desolada de Tarapoto, por esa calle
no pasaban carros ni bicicletas, porque había una zanja, busqué un testigo, el
señor que vivía al frente de su casa, el señor Leonardo Hidalgo con él conversé
para que me dé mayor información, me dijo que eso sucedió aproximadamente a
las doce de la noche, me dijo que esos eran delincuentes que los tenían
atemorizados a todos los vecinos del lugar, porque asaltaban a todos los
parroquianos que asistían al prostíbulo de La Gardenias que estaba a dos o tres
cuadras del lugar de los hechos, ellos eran terribles porque nadie los podía
controlar, eso es lo que recogí de él, pero no me dijo quien los había matado, se
suponía que eran los del MRTA, pero ese día solo estaban los curiosos y la policía,
no se podía conocer la identidad de las personas, y así salió en la revista Caretas.”
El hombre de prensa responde a más interrogantes de la fiscalía: ¿En Tarapoto en
el año de 1989 funcionaban discotecas o bares de ambiente en los que concurrían
travestis y homosexuales? Dijo: “No existían en aquella época, existía la discoteca
Papillón, que era una discoteca normal, pero no existían discotecas
exclusivamente de homosexuales”.
Los corresponsales del diario La República también cubrieron los acontecimientos
en la fecha, su colaborador Francisco Enciso hizo llegar la información:

“De acuerdo con las primeras investigaciones a cargo de la Policía Técnica las seis
víctimas identificadas hasta el momento tenían antecedentes policiales debido a
que fueron detenidas en anteriores oportunidades por consumo de drogas y/o
comercialización de las mismas, en algunos casos”. La República 01 de junio de
1989.
Entre los primeros efectivos policiales que llegaron al lugar del crimen estuvo el
suboficial de la Policía de Investigaciones Carlos Gronerth Escudero , y para
corroborar la confusión de las primeras horas también añade su versión: “
Desconozco si eran homosexuales, pero quiero aclarar que tenía conocimiento que
estas personas habían salido de fumar droga de un domicilio, ya que eran
consumidores de estupefacientes, y fatalmente cuando se disponían a asaltar una
persona, una columna del MRTA se encontraba en sus inmediaciones, quienes
habrían observado y luego aprehendido al grupo quienes se habrían dirigido al
domicilio donde se encontraban, siendo capturados por el MRTA y luego proceder
a darles muerte”.
Estas primeras aproximaciones a los hechos ya brindan algunos insumos que
quiebran el relato oficial, las ejecuciones se desarrollaron en la vía pública, no se
les extrajo de algún local, y lo más notorio, a tenor del atestado 009-SE-JP y el
acta de levantamiento de los cuerpos ninguna de las víctimas ha sido referidas
como travestis o existe algún elemento material que sugiera esta condición. Los
efectivos S2 PIP Darwin Pérez Romero y el agente PIP Pedro Márquez Alao más
bien dan cuenta de armas blancas y verduguillos alrededor de los occisos, la
descripción de las prendas de vestir, la revisión de sus pertenencias de forma
alguna sugiere un colectivo con alguna orientación sexual que pueda señalarse.
Tras varios años de investigación, pese a disponer de todos los recursos, la fiscalía
no ha podido señalar la ubicación física de Las Gardenias, su razón social, sus
administradores o propietarios; la naturaleza del lugar queda más clara con las
declaraciones de los testigos convocados, y en razón de los cuadrantes de
seguridad ciudadana que maneja la policía ellos señalan también que el antro en
cuestión proveía los servicios propios del viejo oficio. Tan solo esta primera y
superficial indagación del tema ya deja traslucir que la imagen de una discoteca

de ambiente, punto de encuentro de la comunidad LGTBI de la región, escenario
de eventos de la movida gay no parece corresponder con los barrios deprimidos
de una zona marginal y lumpenizada como aquel asentamiento humano de fines
de los 80.
Las opciones sexuales de cada individuo pueden permanecer en el ámbito interior
de cada persona, empero las acusaciones de la Comisión de la Verdad y
Reconciliación (CVR) y hoy de la fiscalía denuncian crímenes de odio a personas
transgénero. Si la ausencia de prendas de vestir que denoten alguna práctica de
travestismo se hace evidente, aun así, es pertinente referir la declaración de los
familiares, “Mi hermano tenía problemas con las drogas por eso lo han matado”
señala a su turno Carlos Chung Rojas hermano de Humberto Mendoza Rojas que
hacía parte de los occisos.
A la luz de la investigación moderna poco queda de aquello que se llamó la
“mayor masacre cometida en el mundo por odio e intolerancia” El clandestino
lenocinio de asentamiento humano Las Gardenias nada tuvo que ver con los
hechos o las víctimas, y éstas nada que ver con alguna variante de orientación
sexual. Pero el MRTA si tuvo que ver, pues un mando local, jefe de la milicia fue el
ejecutor de estos hechos.
JOSELO, EL AUTOR
Lino Humberto Manrique Tuya “Joselo” no es un desconocido para la policía
peruana, nunca fue vinculado al asesinato de las ocho personas de Tarapoto. En
tiempos de radicalización, como tantos otros, abandonó la Juventud Comunista
para integrarse al MRTA, entre las primeras anécdotas de su muy joven militancia
cuentan haber laborado para el semanario Kausachun alguno de aquellos
rescatados por la nostalgia velasquista, se movía con una credencial de la Revista
Sí dirigida por el renombrado periodista de investigación Ricardo Uceda. Ya
aparecía con frecuencia en distintos atestados, detenido en Lambayeque por una
acción de recuperación económica, purgado breve prisión en Lurigancho cuando
aún no se requerían de las cárceles de régimen especial creadas para una
subversión en auge. Aparece también en el atentado que los comandos urbanos
del MRTA integrados por un internacionalista chileno Alejandro Astorga Valdez

perpetraron contra el Instituto Cultural Peruano Norteamericano , Joselo ganaba
fama de entregado, dispuesto y arrojado, las capturas de varios mandos
agilizaron su promoción y acabó asumiendo el mando de las milicias en Tarapoto,
una estructura que dentro de la estrategia subversiva se conformaba con
activistas civiles que desde lo cotidiano de sus actividades colaboraba con la
insurgencia, una responsabilidad más correspondiente a otro perfil que el
expeditivo comando promovido. Joselo increíblemente luego será en la policía
más que conocido. Será reconocido. Sin embargo, solo hoy declara y asume
abiertamente la autoría del hecho. Dice:
“Yo tenía un guardaespaldas con quien me desplazaba por seguridad,
trasladándome a la ciudad de Juanjuí, algunos colaboradores habían juntado un
dinero, que estaban divididos en dos costales, entonces ya al anochecer me traía
los dos sacos de dinero, pasando por un puente Tingo creo, pasamos por Picota,
luego una curva que va a Chazuta, con el guardaespaldas llevamos las dos
mochilas, dirigiéndonos a un pueblo en la Banda de Shilcayo, antes de entrar
había un control militar de soldados, por lo que yo me bajé antes, y comenzamos a
caminar con dirección al borde de la Quebrada de Awashiyacu, lo cruzamos y
seguimos hasta el Rio Mayo, cuando ya estábamos a la altura del pueblo Tupac
Amaru y pueblo joven 9 de abril, volteo a la derecha para subir con dirección a la
pista asfaltada, pero decidí voltear dos cuadras a la izquierda y una cuadra larga a
la derecha, yo y mi guardaespaldas divisamos que un grupo de muchachos nos
vinieron a atacar con cuchillos , en plena calle, nos dijeron que entreguemos todo
lo que tengan, yo estaba armado y mi compañero también, saqué el arma y yo les
dije todos al suelo boca abajo, no era para matarlos porque nuestra red de
colaboradores estaba ahí, nos reconocieron, entonces yo tenía que tomar una
decisión, por lo que yo tomé la decisión de ejecutarlos, por la seguridad del partido
y su red de colaboradores y para que el dinero llegue al Cmdte Rodrigo Gálvez,
siendo nueve y no ocho personas las que maté, si aparecieron ocho, quiere decir
que uno se escapó, pero eso no fue en un bar Las Gardenias, yo nunca he
participado en ese tipo de antros, jamás he ido a matar a alguien, fue en defensa,
ellos vinieron con armas. Esto era como las 2 de la madrugada, al día siguiente me

dirigí al pueblo de San Miguel del Rio Mayo, donde esperaba el Cmdte Juan a
quien entrego el dinero”.
No es menester evaluar las razones expuestas por Lino Manrique para la
atrocidad de su crimen, pero la responsabilidad, los elementos y circunstancias
quedan meridianamente establecidos. No atenúan su gravedad, no lo eximen de
la condición de homicida, pueden llevarnos a reflexionar la gelidez del personaje
para disponer de las vidas ajenas, un hecho despreciable que refleja que las filas
subversivas podían albergar seres despiadados contrarios a su pretendida
superioridad moral como revolucionarios, pero la autoría y responsabilidad de los
hechos ha quedado rotundamente establecida. De hecho, Manrique no busca
exculparse, sostiene haber eliminado a nueve personas y se muestra extrañado
porque hayan sido registrados apenas ocho.
La suspicacia bien podría alimentar la sospecha de que Lino Manrique esté
asumiendo una responsabilidad sacrificándose para evitar la condena a sus
compañeros. Estando en el exterior finalmente bien podría evadir las
consecuencias particulares. Sin embargo, el personaje requiere de mayor
contexto para la comprensión del lector. Si Lino Manrique vive hoy en una remota
localidad de los territorios de ultramar francés responde a la cautela que debe
vigilar a perpetuidad tras su condición de arrepentido, delator y verdugo del
MRTA. Joselo acaba en Kuru ,una localidad de la Guyana Francesa tras dejar de
ser de utilidad para los ingratos cuerpos represivos, hoy este paraje de postal
tropical expone un centro de exploración espacial, hace algunos siglos fue
sinónimo de muertes terribles en las cárceles que se crearon en estas tierras
llenas de enfermedades tropicales que diezmaban prontamente la población
penal, nunca tuvieron problemas de hacinamiento o sobre población carcelaria.
Joselo sufre una grave enfermedad cerebral y a esta isla lo envió para su
seguridad el Estado peruano que lo hizo un mercenario y hoy lo expone, enjuicia,
le aplica prisión preventiva y pide cadena perpetua.
Para la historia del MRTA no existe elemento más nocivo y despreciable que
Manrique Tuya que traicionó a su organización asumiendo con ferocidad la
persecución de sus otrora compañeros, Lino Manrique no solo se acoge a la ley de

arrepentimiento a inicios de los 90s, una afamada congresista Martha Chávez
intermedia su entrega al sistema de arrepentidos, se arrepiente y además se
incorpora a los aparatos represivos del estado, participa en capturas,
interrogatorios y torturas. Presume del rol vital que desempeñó para el Servicio
de Inteligencia Nacional SIN del siniestro Vladimiro Montesinos, con quien se
vanagloria haber tenido trato personal, amical, reivindica haber sido un factor
fundamental en la derrota de la subversión. Incluso para corroborar su eficaz
servicio su abogado está convocando a declarar al contralmirante de la armada
peruana Elías Ponce Feijo para cuya Dirección de Inteligencia Naval DINA, Lino
Manrique también prestó servicios. Apunta a que el oficial de marina exponga “el
papel que cumplió en la pacificación nacional, y en el combate contra la
subversión; su rol en la operación Chavín de Huántar en 1997 en la que fueron
liberados los rehenes de la Residencia del embajador japones tomada por
miembros del MRTA hasta 1997”. Joselo Manrique Tuya no es amigo del MRTA y
no fue un colaborador de la represión policial episódico para salvar su pellejo, se
entregó a nuevos jefes esmerado y diligente, eso no se hace sin pasión, profunda
revancha y voluntad de dañar, aprendió su nuevo oficio y lo ejerció letalmente
hasta esos años en que el MRTA queda liquidado. No pretendemos humor en
estas líneas pero no podemos dejar de exponer , para mejor comprensión de
nuestro lector, aspectos que brinden nitidez sobre los personajes, Lino Manrique
se reclama poco menos que un comando Chavín de Huántar, oficialmente ingresa
a disputar la paternidad de la idea de los túneles, se la disputa a Kenji Fujimori, a
los sueños arqueológicos de su padre, sostiene frente a quien quiera escucharlo
que era cosa de lógica elemental, el mismo Cerpa Cartolini , el veterano y
legendario dirigente sindical que se daba a conocer al mundo capturando un
banquete en la embajada, denunció la elaboración de túneles para intervenir su
fortín capturado, dice Joselo era cosa de tomar su propia idea!
En todo caso la toma de la residencia nipona fue el canto de cisne del MRTA,
acabó en términos materiales, entonces Lino Manrique ya no era necesario. Se
desmontan los cadalsos y había que ocultar a los verdugos.
En sus declaraciones denuncia la riesgosa exposición de que es víctima que ha
revelado hasta su código de acogida en la Ley de Arrepentimiento, demanda

reconocimiento y gratitud del Estado hacia su felonía y, para tener una idea de
esta, reivindica incluso más méritos suyos, dice “ He colaborado con la
pacificación del país en diferentes acciones, tengo la clave de colaborador B1
A000061, he salvado vidas de varios compatriotas, habiendo rescatado al señor
Raúl Hiraoka Torres, y recuperé el más grande arsenal de armas de la historia de
la república conjuntamente al Cmdte. Gonzales Sandoval y Juan Vargas Ramos.
He colaborado con la pacificación del país, incluso maté a uno del MRTA”. Como
vemos no es amigo del MRTA.
El caso Las Gardenias, si aún es posible llamarlo así, se hunde por el peso de su
inconsistencia.
Queda aún por responder, y entonces por qué la revista Cambio al reseñar la
noticia atribuye la muerte de homosexuales al MRTA. Por qué incorpora el
término que finalmente alimenta la acusación fiscal, en los propios términos del
ejercicio periodístico condensa todas las formas de irresponsabilidad de la
información no contrastada, o el ejercicio en prensa de la voluntad militante que
descuida el rigor de la profesión. Una vez más el contexto es importante, Cambio
hizo parte de la prensa política militante de la izquierda peruana, los diarios de
izquierdas eran hechura de militantes con posiciones y simpatías, en la revista se
aglutinaron militantes de izquierdas con clara orientación guevarista, a su interior
se animaban cooperativas de trabajadores que hacían parte de partidos políticos,
no es de extrañar la proximidad de la izquierda de los 80s con los discursos que
agitaban la idea de una revolución peruana como tampoco que en Cambio
hubiese simpatía por el MRTA. No obstante esto, han sido tres procesos judiciales
afrontados por los integrantes de esta revista que concluyeron siempre
absolviéndolos de cualquier vinculación delictiva con la subversión, el caso de la
Revista Cambio constituye cosa juzgada, caso cerrado y no deja de ser forzado
que sobre sentencias firmes hoy la fiscalía vuelva a levantar la acusación de haber
sido vocero del MRTA. Sin embargo, Cambio publicó la noticia como lo hicieron
otros medios de comunicación, pero añadiendo el término homosexuales.
Los redactores de la Revista Cambio, una vez más, han concurrido a esta
investigación, citado para declarar sobre el proceso de elaboración de las notas

responde José Álvarez Pachas quien trabajó en la revista desde 1984 hasta el año
90, ingresó como practicante, luego redactor para finalmente ascender a jefe de
información señala:
” No había corresponsales, las comunicaciones que se tenían de distintas
provincias o regiones eran a través de los dirigentes de las organizaciones sociales,
llámense frentes de defensa, centrales de trabajadores, en el caso de agrarios
también, organizaciones sociales.”
El jefe de informaciones tiene más explicaciones de la forma cómo trabajaba la
prensa de izquierda de la época, la fiscalía profundiza en este aspecto
preguntando:
“Conforme se tiene de los actuados fiscales el semanario Cambio cubrió la
información de la muerte de 8 personas reportando Hacen humo a delincuentes y
soplones, además señalaba 8 homosexuales y drogadictos fueron sacados a la
fuerza de un prostíbulo, para que diga: ¿Cuál es la fuente de dicha noticia
publicada por el semanario?”
Dijo: “Como el semanario aparecía cada siete días tenía como fuentes otros
diarios, ósea se hacía una especie de revisión de las noticias que existían, y esta
era una noticia que se había difundido en esos días, así que se tomó la referencia
de esos medios.” Pregunta la fiscalía: ¿En el semanario Cambio cómo es que se
hacía el proceso de verificación de la información para contrastar su veracidad?
Alvares Pachas señala: “En el caso si ha salido en otros medios ya era un hecho
real”. Específicamente, de dónde sacaron que eran homosexuales, repregunta la
fiscalía. “No había forma de constatar que eran homosexuales, la información
fundamental que se tenía era que eran delincuentes y drogadictos, lo otro no sé
de dónde sale esa información, eso era responsabilidad del jefe de redacción”

Respecto al sinuoso camino que recorrió la noticia, el héroe de la pacificación,
Lino Manrique Tuya también tiene la explicación: ” Al día siguiente entregué el
dinero que trajimos de Juanjuí, relaté todo lo sucedido al Cmdte. Rodrigo Gálvez,
… y para evitar la confusión y despierte el temor en la población decidimos

reivindicarlo tal como sucedió…Redactamos el parte de los hechos acaecidos en la
Calle Manco Inca, plena vía pública. Cuando llegamos a Tarapoto transcribí la
redacción a un papel limpio y salí a buscar a un amigo que conocía en la ciudad de
Tarapoto quien era el presidente del Frente de Defensa, el señor Lucas Cachay
quien con su familia en casa había sufrido un atentado por un grupo terrorista del
APRA, el Comando Rodrigo Franco colocó una bomba que destruyó parte de su
casa, por casualidad él y su familia salieron ilesos, le pregunté a Lucas si conocía
algún amigo periodista de alguna radioemisora importante, no recuerdo como se
llamaba la radio, me dijo que sí, y me acompañó a la radioemisora ubicada en
pleno centro, me presentó un periodista de tez blanca y hablé con él, le expliqué
todo lo sucedido y le entregué el documento donde reivindicábamos y se
comprometió a emitirlo por la radio, nos despedimos y nos retiramos. Al día
siguiente el Cmdte. Juan (Rodrigo Gálvez) me llamó temprano y me dijo que
escuchó las noticias de la radioemisora en donde narraban la reivindicación de los
ejecutados en el Pueblo Joven 9 de abril, y que no sólo hablaba del ultimátum que
le dimos a los vendedores de drogas, ¡sino que también daba un ultimátum a los
homosexuales! Yo le dije al Cmdte. que los periodistas habían alterado el parte de
reivindicación poniendo a los homosexuales! Era garrafal e inaceptable.”

ES EL TURNO DE LA DEFENSA
El caso acaecido el 31 de mayo de 1989, las ocho víctimas del Pueblo Joven 9 de
abril, o el infeliz encuentro de tan mala fortuna para los asaltantes del pueblo
joven con un mando armado del MRTA aterrorizado por perder una suma
importante de dinero, bajo su responsabilidad, puede hoy llamarse de diversa
forma, la fuerza probatoria ha desaparecido del titular a sus dos elementos
sustanciales, estando las cosas tan evidentemente expuestas de forma tozuda
seria materia entonces de esperar serenos el criterio de justicia del juzgador, no
abundaremos en el rol de los operadores de justicia y vamos directamente a
señalar que el criterio no anuncia justicia, desde su nacimiento bajo la consigna
perversa de perseguir la muerte en prisión del adversario es evidente la génesis
política vengativa que persigue, y ya ha dado muestras evidentes en el auto por el

que se dispone la prisión preventiva de los procesados que se encuentran en
libertad, Lucero Cumpa, Peter Cárdenas, y quienes de forma distinta se apartaron
antes del MRTA Alberto Gálvez, caso muy distinto al de acogidos al
arrepentimiento como Sístero García y Manrique Tuya.
Los hechos rotundos que aparecen a flor de tierra tempranamente horadan la
impertérrita tesis de la fiscalía, y el juez siente la presión de estos, no obstante
esto, empieza a aceptar que el aspecto de la orientación por razón de género de
los crímenes es endeble, que efectivamente lo fundamental de la acusación, el
detalle del que depende la libertad de Víctor Polay radica en que los crímenes
obedecen a una orientación que se puede considerar de lesa humanidad. No fue
un crimen de odio, no tuvo ninguna premeditación, las víctimas no corresponden
a la condición que les atribuye la acusación. Pero el juez acusa y dispone prisión
preventiva haciendo un giro insólito que mejor seria esforzarnos en atender a los
argumentos de los abogados.
Segundo Henry Burgos Revilla, abogado sanmarquino, norteño chepenano, hace
parte de la defensa técnica de Víctor Polay, compuesta por abogados en algunos
casos expresos políticos que una vez en libertad culminaron estudios y hoy litigan
solidarios no obstante la ruina económica que significa defender terrorismo en
vez de ámbitos exitosos como los arbitrajes o la exoneración de impuestos
millonarios de tan alta rentabilidad para los bufetes. Abogado tiene su turno:

LA VENGANZA

Crueldad y venganza: El caso Miguel Rincón
Los belgas disolvieron en ácido el cuerpo de Patrice Lumumba en el Congo, la
práctica carnicera del colonialismo estuvo animada por la crueldad y el sadismo

de los policías belgas y agentes norteamericanos presentes en el proceso de
desaparición de su víctima.
Desapariciones legales de cuerpos se han desarrollado contra criminales de
guerra nazis tras los juicios de Nuremberg. La inquietud por el surgimiento de
potenciales lugares de peregrinación ya consideraba que las memorias siempre
podían ser un territorio en disputa y radicalmente se dispuso la cremación y
dispersión secreta de los restos de Goebbels y varios otros criminales. A Rudolf
Hess muerto en Spandau en 1987 se le tuvo que exhumar en el 2011 pues su
tumba en Baviera se convertía cada año en un bacanal nazi. Los restos de sus
restos, tras años de entierro, ahora se cremaban para disolverse en las aguas del
mar.
El interés general, la tranquilidad pública, se sobreponían a otros derechos de
manera excepcional. Abunda el derecho positivo en esta materia.
En el caso de Miguel Rincón Rincón, fallecido en diciembre último, no existe razón
de seguridad pública que amerite desaparecer sus restos en vez de entregarlos a
sus familiares. En este caso el estado peruano obra por crueldad y temor a la
memoria.
Miguel Rincón y su organización el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru
MRTA han asumido plenamente la derrota militar de su alzamiento armado de los
años 80, han cumplido largas condenas y se han reinsertado en diversos terrenos
de actividad política legal, los dirigentes presos han pedido públicamente perdón
por las consecuencias de su acción armada ratificando su norte de izquierda, han
evidenciado su voluntad de participación política. Los exmilitantes del MRTA y
miles de expresos políticos, requisitoriados eternos, exiliados, no son una
amenaza para la seguridad, se les proscribe por miedo a la memoria, y como en
este caso, los restos de Miguel Rincón, se obra también con crueldad.
La coalición mafiosa que hoy gobierna al Perú tras derrocar al pusilánime Pedro
Castillo ejerce su poder oronda y abusiva, ya dispuso antes la desaparición
forzada de los restos del líder de sendero luminoso Abimael Guzmán, fallecido

hace un año, ahora les llegó el cuerpo de Miguel Rincón y siguen rectilíneo el
curso, desaparecerlo también.
Paradójico que la ley que permite la desaparición de los restos de dirigentes
subversivos haya sido promulgada por el ahora preso Pedro Castillo, una
pincelada de la complejidad peruana, antes de ser derrocado la derecha ya había
triturado a Pedro Castillo, apabullado y contra las cuerdas el breve gobierno
surgido de la voluntad de los sectores populares frente al bicentenario de nuestra
emancipación, este no podía oponerse a los deseos de un congreso que congregó
a lo más cavernario de la política nacional, Castillo acabó suscribiendo una ley
vengativa, inconstitucional e inhumana.
Un gobierno que se ha zurrado sobre decenas de muertos en el estallido social
que siguió a la caída de Pedro Castillo y que hoy dos años después llama ratas a
los asesinados no se va a complicar con un cuerpo más, menos aun tratándose de
un dirigente subversivo, un indefendible; resuelto perseguirá y seguirá castigando
más allá de la muerte a su adversario. Castigará también a sus familiares, con
escarnio y lo hace sin mayor escándalo porque centenares de sentencias por
delito de apología ya han silenciado a quienes opinaban. Un like, un compartir ha
generado centenares de juicios y hasta sentencias de cárcel. Las redes sociales,
los organismos de derechos humanos, evidencian un atronador silencio frente a
esta clamorosa y macabra práctica de estado que ahora premunido de leyes se
ensaña sobre los restos del adversario vencido.
No hubiera sorprendido esto a Miguel Rincón, cuadro proveniente de los
ortodoxos partidos comunistas, formado en la URSS, al integrarse a la guerrilla se
mantuvo atento siempre a la formación ideológica de su militancia, fácilmente
habría recurrido a la historia del odio del opresor al rebelde, su solidez académica
su estudio acucioso de la historia lo tendría al tanto de hasta dónde puede llegar
la venganza del opresor. Llevaba ya 30 años recluido en una prisión militar de la
Marina de Guerra, décadas en las que jamás hizo un pedido de clemencia o
gollería alguna. Abocado a la pintura y publicando algunos libros, su visión del
socialismo andino y un balance de su experiencia insurgente ocuparon sus últimos

años. Acabarán los tiempos del oprobio y su trayectoria será conmemorada
abiertamente y no como ahora reprimida o comentada a media voz.

Este 31 de mayo se conmemoran 35 años de los hechos acaecidos en Tarapoto,la
honestidad histórica irá rebautizando con el tiempo lo ocurrido. Como otros
momentos en la historia del conflicto armado deben merecer reflexión, voluntad
de reconciliación, pero éstas solo pueden construirse sobre la verdad. No hay
duda de la importancia de reconocer los derechos de las diversidades sexuales
pues su represión obedece al encono de sectores conservadores y
fundamentalistas que comparten la misma intolerancia frente a organizaciones
sociales, trabajadores y demandas de carácter popular. Las minorías sexuales
tienen en estos sectores a sus reales adversarios. Los colectivos LGTBI deben
celebrar con orgullo su identidad y proclamar su existencia plena de derechos,
deben seguir levantando banderas contra el odio e intolerancia, que se hacen más
legítimas cuando están sustentadas en la verdad histórica.
El país tiene pendiente legislar para prohibir las llamadas prácticas de conversión,
las derechas peruanas han censurado que se incluyan términos como identidad
sexual y orientación de género en cualquier cuerpo legislativo, el lenguaje
inclusivo ha sido erradicado de los textos escolares y toda redacción oficial. La
discriminación contra las comunidades de la diversidad sexual se sostiene frente a
la nula acción legislativa que los proteja. Algunos de sus problemas son
evidenciados en la II Encuesta Nacional de Derechos Humanos que señala que el
37 % de peruanos no contrataría a una persona trans y el 30 % a una persona
homosexual. Además, el 71 % percibe que este colectivo es el más discriminado y
el 19 % considera que la homosexualidad es una enfermedad.
De hecho, el actual gobierno de Dina Boluarte que tiene en su haber decenas de
asesinatos en el marco de las movilizaciones de protesta por su ilegitima
presidencia acaba de emitir un Decreto que tipifica la transexualidad como una
enfermedad mental, un penoso retroceso que revive el enfoque patologizante de
las comunidades trans. El Estado peruano con hipocresía se muestra defensor de
las colectividades de la diversidad sexual, inventando hechos chapuceramente

forzados con la estrecha aspiración de asesinar a una persona en prisión
mediante la cadena perpetua, ensañándose contra un adversario político que ya
pagó su condena establecida y ratificada en toda instancia. El gobierno que ha
legalizado su odio a las comunidades de la diversidad sexual declarándolos
enfermos mentales se acuerda de su defensa cuando se trata de usarla para
asegurarse de que una persona que ya pagó su deuda con la justicia no recupere
su libertad.
Víctor Polay ha pedido perdón a las familias de las víctimas del accionar de su
organización, además lo ha hecho extensivo a los familiares de los combatientes
de su agrupación que murieron en combate o tantos otros bajo tortura, su
enfoque del perdón nos recuerda que la guerra aflige a todos sus actores, el
adversario vencido también carga heridas. Polay ha expresado junto a los
diezmados restos de su exmilitancia la voluntad de reinsertarse políticamente en
el escenario electoral, las condenas tienen la función de reintegrar y la demanda
de participación política legal de los expresos políticos ha sido respondida con
argucias legales para proscribirlos. Los emerretistas provienen de las corrientes
contemporáneas de las guerrillas de segunda generación, la más tardía, sus
referentes en El Salvador, Brasil, Nicaragua, Colombia, Uruguay, Bolivia donde los
actuales gobiernos tienen entre filas a excomandantes de verde olivo guerrillero,
han registrado importantes victorias, es lógica su aspiración a tan fantasiosas
metas, ahora. La casi totalidad de presos por terrorismo pertenecientes al MRTA
han recuperado su libertad pagando hasta su último día de condena y siguen
pagando con la periódica requisa mezquina que se implementa incautándoles
cachivaches en sus hogares. No hay registro o evidencia que alguno haya
retornado a actividad subversiva o ilegal. Lo que mueve toda esta maquinación es
la cruda venganza, el irrespeto elemental al estado de derecho, el miedo al
vencido que no claudicó.
Las banderas de quienes no se ven representados en un proyecto de país
democrático e inclusivo tienen buen viento, serán la claridad respecto de los
reales obstáculos a la inclusión y los reales adversarios de ésta, además de una
historia colectiva construida sobre la verdad, los elementos que permitan
construir paz y tolerancia. La misma que corresponde también para quienes participaron del conflicto armado, el Estado peruano derrotó a la subversión y las
condenas drástica y largamente extendidas tienen un final. Deben respetarse.


Asturias, mayo del 2025.