CUBA, VENEZUELA, PERÚ Y OTROS PAISES EN TORNO A LA PANDEMIA

Cuba tiene 11,051 % menos fallecidos que Perú

y en Venezuela la atención es completamente gratuita

La aparición y expansión de un virus, desnudó las miserias que en sus entrañas estructurales anida un sistema indolente que se expresa en la muerte. Esta es la “bondad”, si quisiéramos encontrar un eufemismo, de expresar es su más cruda realidad este Covid-19, reflejada en estas drásticas consecuencias mortales y sus respuestas de países de organización económica, social y política neoliberal.

Pero, también, que forma de valorar la vida, que expresión más sublime de dar la vida a cambio de la vida. Países que no dan lo que les sobran sino comparten lo que tienen. La solidaridad se entreteje en ellos y entre ellos e irradia hacia el mundo, buscando la justicia y el bienestar y un mundo mejor. La avaricia y la usura mercantilista fueron barridos, desaparecidos y enterrados por la fraternidad, la camaradería y compresión humana. Así es el sistema socialista: Justicia, equidad y mucha solidaridad humana, expresados, además, en la respuesta a esta pandemia.

Porqué y para qué, el 1% de la población mundial posee riqueza equivalente al 99% de la pobreza de los más pobres. Irracionalidad perversa, dañina y nada justa reflejada en su cruda y máxima expresión en este coronavirus que con sus más de 28,656,000 de personas infectadas de Coronavirus y 919,706 fallecidas, les ha de abofetear en su propia avaricia. Ojalá tengan algo de conciencia y se tengan que sonrojar la cara y piensen en un mundo mejor.

La expresión de diferenciación, entre estos dos sistemas, se refleja en una serie de indicadores sociales, económicos, psicológicos, filosóficos, etc, pero hoy, fundamentalmente, por el resultado de este Coronavirus

El conservadurismo, fiel reflejo del neoliberalismo, ha sumido al sistema de salud en una situación caótica y dramática evidenciando que por encima de la vida se encuentra el lucro, la usura y practicas mañosamente utilizadas. Nada les importa los cientos de miles de muertes ocurridas, los crueles sufrimientos de familias enteras, buscando desesperadamente donde salvarse, pero, también, el despido innecesario y despiadado a trabajadores que les mandan a sus casas, legalmente y, consecuentemente, el abandono, la pobreza y miseria que ello conlleva, como en el caso de nuestra patria. 

Ningún país latinoamericano, ni el mundo, escapa a esta pandemia, pero hay abismales diferencias en su tratamiento, de acuerdo, al sistema de gobierno imperante. América Latina se ha convertido en la mayor víctima de este coronavirus.

Hemos querido descarnar, aunque muy brevemente, el tratamiento recibido por los dos sistemas de gobierno imperantes, en el mundo, frente a esta pandemia. Por un lado, el sistema capitalista (neoliberal) que se refleja en los siguientes países y el sistema de avanzada, progresista o socialista que abordaremos más abajo. He aquí algunos países de corte capitalista, extraído de BBC mundo y otras fuentes.

Ecuador, con Lenin Moreno, los muertos son abandonados en las calles rozando con los zapatos de los transeúntes, otros permanecen en sus hogares durante más de una semana por no ser recogidos por las autoridades o porque carecen de los recursos económicos necesarios, por la pobreza que arrastran los pueblos; los enfermos muriéndose en las aceras de fuera de los hospitales, por haber sido desbordados y no tener capacidad, los hospitales, de acogerlos, por  la gran cantidad de enfermos por COVID-19.

Chile decreta el estado de catástrofe en todo el país; es el segundo país con más casos de covid.19 en Sudamérica en términos absolutos. El presidente conservador, aplicado alumno de Pinochet, enfrenta una crisis social y económica sin precedentes, con violentas protestas donde son silenciadas brutalmente, dejando personas ciegas y muchos heridos; piden un cambio radical al modelo político y económico neoliberal y un mejor comportamiento frente al Covid-19.

Panamá dispuso una medida que muchos consideran inadecuada, disponiendo que hombre y mujeres no puedan salir a la calle el mismo día; las mujeres tienen autorización para ir a farmacias, bancos y supermercados los días lunes, miércoles y viernes, en cambio los hombres martes, jueves, y los sábados y domingos nadie sale, durante el mes de abril, pero nada cambia; hay sacrificios para atender a sus pacientes que, también, se ha desbordado el sistema de salud. Sólo un miércoles de la primera semana de julio se registró 960 nuevos casos de covid-19 para un total de 41,251, muriendo 819 personas, para una población de apenas cuatro millones de habitantes. Los nuevos contagios diarios, pasó de 200 en los primeros meses de pandemia a bordear los 1,000 en los últimos días de la semana.

Brasil, con Bolsonaro, que niega la gravedad del coronavirus “Es apenas una pequeña gripe o resfriado” dice, y señala a los medios de comunicación de sembrar la histeria y el pánico y da prioridad a la fabricación de carros recalcando que “Va a morir gente, lo siento”, pero el sistema sanitario a julio ya estaba al borde colapsar, y el presidente negando la severidad de esta pandemia. En este laberinto, la obligación de quedarse en casa y otras medidas, dispuestas por autoridades locales no han sido acatadas y Bolsonaro ha calificado como dictatoriales. En medio de la pobreza, rápidamente se incrementó los casos y hubo serias dificultades en hacer frente a la pandemia, obligando a las autoridades a cavar inmensas fosas comunes para enterrar, en masa, a sus fallecidos que muchos de ellos fueron enterrados, en un cementerio a la orilla del rio Amazonas. Hasta las casas funerarias fueron acondicionadas para acomodar a los fallecidos, como en Manaos, en medio de la pobreza y miseria, entierran a sus familiares. En San Paulo el alcalde la ciudad recalcó que por falta de financiamiento, el sistema sanitario iba a colapsar   Las comunidades indígenas, las periferias y los centros alejados fueron los grupos peor afectados

Bolivia, la policía recogió 420 cadáveres en casas y calles en solo cinco días. Los muertos permanecen por varios días en sus casas, en calles, autos e incluso en las calles que rodean a los centros de salud. Escasea el oxígeno clínico, en los hospitales; es dramática su búsqueda y los familiares buscan, desesperadamente, tratando de salvar la vida de su abuelo, padre, hermano o incluso hijo. Agudizándose el problema por el requerimiento de recién nacidos que por una serie de motivos dependen de ventilación artificial, de gas, para vivir. Si les falta en tres o cuatro minutos, el bebé con nacimiento prematuro, puede sufrir alguna consecuencia a nivel cerebral si no recibe la oxigenación en 20 minutos fallecen.        

La cantidad de fallecidos al 10 de setiembre, corresponde a 7,146. Ayer, no más, fallecieron 23 personas por falta de oxígeno que, además, su precio es inalcanzable, comenta un ciudadano.

Al punto de que el sistema de salud pública declaró un inminente “estado de catástrofe”. En julio pasado, el gobierno tomó las instalaciones de una clínica que la delegación cubana en Bolivia había sido construida en la época del mandato de Evo Morales.

Una persona relata que su familiar falleció en su casa porque no tenía esperanzas de lograr que lo recibieran en un hospital, ni conseguir oxígeno, a pesar que tenía un buen seguro.

Ante la escasez de medicinas y el incremento de precios, se oferta aspirinas, ibuprofeno, vitamina C, ivermectina e incluso dióxido de cloro.

Un sepulturero relata que pasó de cavar 3 tumbas diarias a 15 por la excesiva demanda de muertes, que provoca el coronavirus.

El gobierno actual acusa a los seguidores de Evo Morales de agudizar la escasez de oxígeno y medicamentos por los problemas generados, ante su incapacidad de dar solución al problrma (BBC News Mundo).

Estados Unidos,   en este país existen 87 millones de personas sin seguro social o seguro insuficiente. Es inapropiado, también, que el resultado de muertes por Covid-19 sea según el color de piel, según estudios, han determinado que la pandemia afecta al 70% de los afrodescendientes en EE.UU.

El gobernador de Cuomo está dispuesto a firmar una orden para confiscar un equipo médico sin utilizar que está almacenado en un almacén con fines de ganancia; equipos de ventilación guardados hasta que arrecie la pandemia y suban de precio y ofertarlos a los hospitales

La firma británica Reckitt Benckiser, fabricante del desinfectante Lysol advirtieron para no ingerir este tipo de productos, que había recomendado Trump.

Estados Unidos, en el mundo, es el país más afectado por el coronavirus con 6.6 millones de personas detectadas, con más de 196,000 fallecidos, de acuerdo a la Universidad Johns Hopkins.

La Agencia EFE, da cuenta que el Pentágono utilizó fondos destinados a la lucha contra el coronavirus y los mal utilizó para construir aviones, chalecos antibalas y similares, por un monto de US$ 1,000 millones; así, 183 millones de dólares se adjudicaron al fabricante de motores de aviación Rolls Royce y a ArcelorMittal. Así mismo decenas de millones de dólares para satélites, drones o tecnología de vigilancia espacial; así, también a una empresa aeronáutica de Kansas por los fallos del Boeing 737 Max y la falta de transporte aéreo. Y es lamentable por que existe escasez de máscaras N95 en los empleados de la salud y, algunos estados, han pedido ayuda para la distribución de una posible vacuna.

Nueva York, encuentran decenas de cadáveres en descomposición en camiones de mudanza, los agentes creen que la mayoría de los cuerpos en los camiones frente a la funeraria de Brooklyn son de personas que han muerto por el coronavirus. Los fallecidos son enterrados en fosas comunes o en parques. La catedral del centro de Nueva York se utilizará como hospital de campaña; la catedral de San Juan el Divino, en Manhattan, tendrá que albergar nueve carpas médicas en extensa nave y su cripta subterránea.

Según AFP, Se cavarán trincheras para 10 ataúdes en fila . . . pero será duro de tragar para los neoyorquinos.

España, “Murieron en silencio y solos”, indignada expresión de familiares de los fallecidos en residencias para ancianos en España. El FC Barcelona cedió sus concentraciones de su estadio Camp Nou para ensayos clínicos por no tener capacidad los centros de atención públicos.

Italia, el ejército tenía que recolectar los cadáveres de iglesias y hasta en las calles.

Perú líder en el mundo con 30,000 fallecidos

por coronavirus

Perú, arrastra desde la década del 90, con Fujimori, un desmantelamiento de la presencia del Estado; quiebra de empresas nacionales; arrasó con una serie de beneficios sociales, como estabilidad laboral; profundizó el saqueo de nuestra patria por las grandes transnacionales, con contratos lesivos al país. Desatendió y dio inicio a la privatización de la salud y, hoy, sufrimos las duras y mortales consecuencias. Es condenado por muertes de lesa humanidad y por robo al Estado.

Perú pasó a ser el país con la mayor mortandad en el mundo como consecuencia de CORONAVIRUS, con una tasa de 87.5 fallecidos por cada 100,000 habitantes llegando alcanzar los 31,000 muertos, a la primera semana de setiembre, con proyecciones de llegar a 46,528, en el mejor de los casos, hacia finales del 2020, de acuerdo aI IHME.

Largas colas se hacen para “ganar” una cama en hospital, conseguir oxígeno, pero también para alcanzar un plato de comida por el hambre. Otros, también, hacen cola esperando para reclamar o recibir el cadáver de su familiar.

Relata una compatriota nuestra, “tuvimos que vender casi todas nuestras cosas porque mi mamá comenzó a necesitar oxígeno, no le podíamos quitar, el que tenía, pero ya se le terminaba, y era imposible conseguirlo”. “En el hospital tuvimos que comprar el oxígeno nosotros y llevar el manómetro porque si no, no la atendían” relata apenada y llorosa, llena de rabia, otra compatriota. De acuerdo al Ministerio de Defensa el requerimiento, de oxígeno, en el país, es de 173 toneladas diarias para cubrir la demanda actual y el país apenas alcanza a producir el 20%, habiendo una desatención del 80%. Esto genera especulación con incremento desmesurado de precios, sin ningún control (el precio normal de un metro cúbico es de entre S/ 15.0 a S/ 20.0, pero se vendía a S/ 50.00, un incremento especulativo de 186% y, en el peor de los casos llegó a costar hasta S/ 600.0), la policía intervino un local donde vendían  gas industrial en balones de oxígeno medicinal;  por lo que se ha recurrido a importar desde Ecuador y otros países vecinos que ellos también priorizan para sus ciudadanos.

“Después de insistir varias veces, le hicieron el examen de diagnóstico y salió positivo. Entonces en el hospital nos dieron un balón de oxígeno para que nos lo lleváramos y nos mandaron a nuestra casa porque no había camas en el hospital”, cuenta el familiar de un enfermo. “Ella murió después de varios días de agonía en los que conseguir el oxígeno para que sobreviviera a la enfermedad, era una odisea, imposible”. recalca otra de las tantas personas que sufren dramáticamente por la no atención de sus parientes.

Y en Iquitos, se van a morir a sus casas porque no hay camas en los hospitales, para ser tratados. Falta oxígeno; faltan, también, medicamentos, médicos, enfermeras. Han colapsado los hospitales y los fallecidos están apiñados envueltos en bolsas negras, de basura, en los pasadizos hasta que lleguen sus familiares a recogerlos.

El sistema sanitario, en nuestra patria, ha colapsado. Nos faltan 16,000 especialistas a nivel nacional, nos faltan medicamentos, no tenemos laboratorios. Hay falta de infraestructura hospitalaria, existen carencias de camas en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), falta de personal médico, ventiladores de emergencia, en fin, faltan implementos elementales de seguridad biosanitaria; las normas de seguridad no se cumplen, el desorden social impera, la ausencia del estado ha quebrado el sistema de salud, pacientes atendidos en la intemperie, falsos positivos y personal sanitario sin el equipo necesario que les proteja. Muchas personas mueren en sus domicilios por temor de ir al hospital o porque no hay disponibilidad de camas.

El neoliberalismo imperante no responde a las urgencias sanitarias, es incapaz de priorizar la vida sino es a costa del lucro y la ganancia. Y tan poco escapa a la consabida corrupción que ni siquiera merma en situaciones tan difíciles como esta.

Este caos obliga a muchas personas recurrir clínicas privadas, pero, también, prima allí el lucro y la usura. Veamos

El siguiente, también, es el precio para el tratamiento por COVID-19, en una clínica privada, inalcanzables para una familia que su salario es S/ 930.00 o más, mensualmente. ¿Podrás pagar esta fenomenal liquidación, por CORONAVIRUS, estimado compatriota?