Con hasta 128 mujeres, el nuevo Congreso tendrá la mayor representación femenina de su historia. La Federación Brasil de la Esperanza eligió a 34 diputadas, mientras que el PL tendrá la mayor bancada partidaria, con 121 diputados y 29 senadores.
Paulo Cannabrava Filho
La próxima legislatura del Congreso Nacional de Brasil, que comenzará el 1 de febrero de 2027, registrará una conquista histórica: la mayor bancada femenina jamás alcanzada en el Parlamento brasileño. Serán 109 diputadas federales y hasta 19 senadoras, un total de 128 mujeres entre los 594 integrantes de la Cámara de Diputados y el Senado.
Según un relevamiento de Congresso em Foco, las mujeres podrán ocupar el 21,5% de los escaños del Poder Legislativo federal. Es un avance significativo, aunque todavía distante de la igualdad de representación, ya que las mujeres constituyen la mayoría de la población y del electorado brasileño.
La cifra definitiva dependerá de la permanencia de Wellington Dias en el ministerio, lo que permitiría que su suplente, Jussara Lima, continúe ejerciendo el mandato en el Senado.
La composición partidaria
La Federación Brasil de la Esperanza, integrada por el Partido de los Trabajadores (PT), el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y el Partido Verde (PV), eligió a 88 diputados federales: 70 del PT, 11 del PCdoB y siete del PV. De ese total, 34 son mujeres —25 del PT, siete del PCdoB y dos del PV—, lo que constituye la mayor bancada femenina entre las fuerzas partidarias. El PT contará también con diez senadores.
El Partido Liberal (PL) tendrá la mayor bancada partidaria del Congreso, con 121 diputados federales y 29 senadores, sumando 150 parlamentarios. Es una fuerza considerable, especialmente si se tiene en cuenta que su candidato presidencial, Flávio Bolsonaro, fue derrotado por Lula en la segunda vuelta electoral.
La Federación Unión Progresista, integrada por Unión Brasil y el Partido Progresista (PP), tendrá 87 diputados. El Partido Social Democrático (PSD) contará con 43, Republicanos con 41, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB) con 36 y Podemos con 27.
Entre las demás fuerzas, el Partido Socialista Brasileño (PSB) y la Federación PSOL-Rede tendrán 15 diputados cada uno; la Federación PSDB-Cidadania contará con 11, Novo con diez, la Federación PRD-Solidariedade con siete, el Partido Democrático Laborista (PDT) con seis, Avante con cinco y Missão con uno.
Esta distribución confirma el predominio de partidos conservadores y de centroderecha, que tendrán una influencia decisiva en las negociaciones legislativas y en la definición de las prioridades del Congreso.
Las bancadas del Buey, la Bala y la Biblia
Además de los partidos, las llamadas bancadas BBB tendrán una presencia significativa en la próxima legislatura.
La bancada ruralista, conocida como bancada del Buey, proyecta reunir aproximadamente 300 diputados y 48 senadores, con un total de 348 parlamentarios, casi el 59% del Congreso.
La bancada de la Bala, vinculada a las fuerzas policiales y militares y a las políticas de seguridad pública, contará, según diferentes relevamientos, con entre 41 y 60 parlamentarios electos.
Por su parte, la bancada de la Biblia, identificada con la representación evangélica, tendrá 97 diputados y 15 senadores que se declaran evangélicos, sumando 112 congresistas.
Estas bancadas no constituyen partidos políticos y sus integrantes pueden participar simultáneamente en diferentes frentes parlamentarios. Sin embargo, su influencia trasciende las divisiones partidarias, especialmente en cuestiones agrarias, ambientales, de seguridad pública, educación y derechos civiles.
Gobernar con el pueblo movilizado
Lula iniciará su cuarto mandato presidencial frente a un Congreso mayoritariamente conservador. La victoria en las urnas no le aseguró una mayoría parlamentaria, lo que exigirá capacidad de negociación y articulación política.
Pero hay un elemento fundamental que no puede ser ignorado: la extraordinaria movilización popular que se manifestó en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
La remontada electoral que garantizó la victoria de Lula demostró la capacidad de movilización de las fuerzas democráticas y populares. Esa energía política no puede desaparecer después de las elecciones.
Lula anunció su disposición a realizar un gobierno diferente. Para transformar esa voluntad en realidad, tendrá que enfrentar resistencias políticas y económicas, recuperar la capacidad de iniciativa del Poder Ejecutivo y presentar propuestas capaces de responder a las necesidades de la población.
La desventaja en el Congreso no puede enfrentarse únicamente mediante negociaciones entre partidos y dirigentes parlamentarios. La participación popular, la organización de los movimientos sociales y la presencia de los trabajadores en el debate público también serán fundamentales.
La correlación de fuerzas no se define solamente dentro del Congreso. También se construye en la sociedad.
La movilización popular que se manifestó en la segunda vuelta no puede ser ignorada. Para sostener los cambios anunciados por Lula, será necesario mantener viva esa participación democrática, incluso con el pueblo en las calles, defendiendo sus reivindicaciones y apoyando las iniciativas del gobierno que respondan a sus intereses.
El desafío del nuevo mandato será transformar la victoria electoral en condiciones efectivas de gobernabilidad y avanzar en la construcción de un proyecto nacional de desarrollo, con soberanía, democracia y justicia social.
Equilibrar mejor el arranqueAclarar el cálculo de mujeresReducir la lista partidaria





