A cinco días de la segunda vuelta, la elección puede ser decidida por quienes no eligieron a ninguno de los dos finalistas el 4 de octubre. Es hora de que Lula presente con claridad el Brasil que pretende construir.
Paulo Cannabrava Filho
A cinco días de la segunda vuelta, hay un dato que debería estar en el centro de las preocupaciones de la campaña de Lula: casi 49 millones de brasileños no votaron ni por él ni por Flávio Bolsonaro en la primera vuelta. Son el 30,7% del electorado, incluyendo a quienes se abstuvieron, votaron en blanco o nulo y aquellos que eligieron candidatos eliminados. Es un contingente gigantesco. Es a esa parte del electorado a la que Lula necesita hablar ahora.
La geografía de esos votos hace que la alerta sea aún más importante. De los casi 49 millones, 22,2 millones están en el Sudeste. Aunque la región concentra el 41,8% de los electores brasileños, reúne al 45,5% de quienes no eligieron a ninguno de los dos finalistas. Y la ciudad de São Paulo, por sí solo, tiene 11,7 millones de electores en esa situación. Por lo tanto, prácticamente uno de cada cuatro de esos 49 millones se encuentra en el mayor colegio electoral del país.
Esas cifras muestran dónde puede estar la clave de la elección. No basta con movilizar a quienes ya votaron por Lula. Es necesario conquistar a una parte de quienes eligieron a otros candidatos y, principalmente, convencer de acudir a las urnas a quienes se abstuvieron. Son personas que, por diferentes razones, no se sintieron representadas por ninguna de las dos candidaturas que llegaron a la segunda vuelta.
Hemos insistido en este punto en editoriales anteriores: Lula necesita ser más propositivo. Su discurso se ha concentrado excesivamente en las críticas a Flávio Bolsonaro. Hay motivos de sobra para mostrarle al elector lo que representa el proyecto político de su adversario. Pero denunciar al otro no basta. Quien ya está convencido de los riesgos que representa el bolsonarismo probablemente ya sabe por quién va a votar.
La cuestión ahora es otra: ¿qué les ofrece Lula a los millones que todavía necesitan ser conquistados? Es necesario decir, de manera sencilla y directa, qué pretende hacer por el empleo y los salarios; cómo piensa mejorar la salud y la educación; qué hará frente a la violencia y la inseguridad; cómo enfrentará el peso de los intereses y del capital financiero sobre la economía; cómo pretende crear oportunidades para los jóvenes y garantizar una vida digna a trabajadores y jubilados.
Y hay una cuestión mayor que atraviesa todas esas propuestas. Lula necesita mostrar que no estamos eligiendo solamente entre dos candidatos. Estamos eligiendo entre dos proyectos de país. De un lado, un Brasil soberano, capaz de decidir su propio destino, desarrollar su industria, generar empleos y utilizar sus riquezas en beneficio de su pueblo. Del otro, el riesgo de un país nuevamente subordinado a los intereses del capital financiero y del imperialismo.
Quedan cuatro días. Cuarenta y nueve millones de brasileños no eligieron ni a Lula ni a Flávio Bolsonaro en la primera vuelta. Veintidós millones de ellos están en el Sudeste y 11,7 millones solamente en São Paulo. Es demasiada gente para ser tratada como un simple detalle estadístico. Allí puede estar la decisión de la elección.
Lula necesita buscar a esos brasileños. Necesita escucharlos y, sobre todo, darles razones concretas para votar. Menos tiempo explicando solamente por qué el adversario no debe gobernar. Más tiempo explicando para qué y para quién Lula quiere gobernar Brasil.
Paulo Cannabrava Filho periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global





