LAS APUESTAS EN LINEA. UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA

Las apuestas en línea: un problema de salud pública

El crecimiento explosivo de las plataformas de apuestas exige mucho más que regulación. Brasil ya enfrenta una epidemia de ludopatía, endeudamiento y drenaje de los ingresos de las familias.

Paulo Cannabrava Filho

El mercado de las apuestas en línea dejó de ser un nuevo segmento de la economía digital para convertirse en uno de los negocios más lucrativos de Brasil. En 2024, el sector movió alrededor de 36.900 millones de reales, pero el ritmo de crecimiento es aún más impresionante. Según datos del Banco Central y de la Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda, los brasileños destinan entre 20.000 y 30.000 millones de reales por mes a las plataformas de apuestas. En un año, esto representa entre 240.000 y 360.000 millones de reales, cifras comparables a las de sectores enteros de la economía nacional.

La concentración del mercado también es reveladora. Betano, actualmente la mayor operadora del país, factura alrededor de 1.400 millones de dólares y registra más de 12 millones de accesos mensuales. La británica Bet365 supera los 15 millones de visitas al mes, demostrando el enorme alcance de estas plataformas. Para conquistar nuevos apostadores, el sector invierte sumas gigantescas en publicidad. Solo en radio y televisión destinó 1.440 millones de reales, de los cuales dos tercios se concentraron en tres empresas: BetMGM, Betano y BetNacional. La ganancia neta de estas compañías oscila entre el 4 % y el 10 % del volumen total apostado, un negocio construido sobre millones de pequeñas pérdidas individuales.

En junio de 2026 existen 187 casas de apuestas autorizadas, reguladas y fiscalizadas por la Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda. Paralelamente, operan más de 2.000 plataformas ilegales. Aunque miles de sitios ya han sido bloqueados por las autoridades, se estima que el mercado clandestino todavía representa entre el 40 % y el 51 % de toda la actividad, mueve hasta 50.000 millones de reales al año y provoca pérdidas económicas y sociales estimadas en 38.800 millones de reales anuales.

Sin embargo, el problema va mucho más allá de la recaudación fiscal o de la fiscalización. Las apuestas en línea se instalaron en la vida cotidiana de millones de brasileños mediante una publicidad agresiva, el patrocinio masivo del fútbol y la promesa engañosa de enriquecimiento rápido. Para un número creciente de personas, especialmente jóvenes y ciudadanos de bajos ingresos, el juego deja de ser entretenimiento y se convierte en una compulsión que conduce al endeudamiento, la desestructuración familiar, el deterioro de la salud mental y, en muchos casos, a la pérdida de la capacidad de trabajar.

Por eso, las apuestas en línea ya deben ser consideradas un problema de salud pública. El jugador compulsivo desarrolla una dependencia comparable a otros trastornos adictivos y necesita atención especializada, tratamiento psicológico y políticas permanentes de prevención. No basta con regular el mercado: es indispensable proteger a la población frente a una actividad que obtiene sus ganancias precisamente de la repetición de las apuestas y de la ilusión de obtener dinero fácil.

El propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que, si dependiera de él, cerraría todas las casas de apuestas. Esa declaración refleja la gravedad del problema, pero también los límites impuestos por la actual correlación de fuerzas en el Congreso Nacional. La regulación aprobada fue el resultado de las condiciones políticas existentes, no necesariamente de la solución que el gobierno considera ideal.

Si la sociedad brasileña entiende que las apuestas en línea se han convertido en una amenaza para la salud pública, los ingresos de las familias y el futuro de millones de jóvenes, la respuesta no vendrá únicamente de una mejor fiscalización o de mayores impuestos. Será necesario construir una mayoría política comprometida con el interés público. En un año electoral, este debate adquiere una importancia decisiva. Si queremos enfrentar realmente la epidemia de las apuestas, será imprescindible cambiar la correlación de fuerzas en el Congreso Nacional en las elecciones de octubre. Solo así será posible aprobar medidas más rigurosas para proteger a la población de un negocio extraordinariamente rentable para unos pocos y profundamente perjudicial para el conjunto de la sociedad.

Paulo Cannabrava Filho periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global