IAI
2 Mayo

La narrativa de Trump sobre el fin de la guerra en Irán genera cuestionamientos mientras persisten tensiones con Cuba y críticas a su política exterior.

Irán, Cuba y las falacias de un Trump fracasado
Como los magos sacan conejos del sombrero, Donald Trump “terminó” la guerra de Irán en un trucaje de cine que no engaña a nadie ni a él le interesa mucho que la gente lo crea, pues se trata de una escenografía en el congreso montada por la mayoría republicana, para transgredir la ley ya violada, la cual dice que al día 60 de un conflicto bélico, el presidente no puede continuarlo sin autorización de legislativo.
En verdad los 60 días no se cumplieron el 1 de mayo, pues la guerra la comenzó el 28 de febrero oficialmente. Si marzo tiene 31 días y abril 30, son 61, y si se cuentan el 28 y 1 de mayo, serían 63, pero el congreso no vio una violación del plazo, o quizás contó como inhábiles los de un cese el fuego que no detuvo la guerra ni un minuto. en un plazo de 60 días, o de 90 días si el jefe de Estado solicita una prórroga.
Irán, Cuba y las falacias de un Trump fracasado
Ese plazo de dos meses permitía a Donald Trump seguir los ataques militares a Irán saltándose temporalmente la aprobación del Congreso. El congreso puede concederle 30 días adicionales si pretende seguir la ofensiva, pero el legislativo tendrá que declarar la guerra o autorizar el uso de la fuerza. Todo es una descarada farsa que pone en evidencia a los congresistas.
Al respecto, Irán respondió que las Fuerzas Armadas consideran «probable» una reanudación del conflicto con Estados Unidos e Israel, puesto que «las evidencias muestran que Washington no está comprometido
con ningún acuerdo ni tratado».
El general Mohammad Jafar Asadi, subdirector del cuartel general militar iraní, afirmó en un comunicado que las declaraciones y acciones de los funcionarios de Washington están guiadas principalmente por objetivos mediáticos.
Como anteriormente el Senado le amplió los poderes de guerra, Trump tampoco tiene trabas legales para volar en pedazos el mundo. Quizás algunos ni siquiera se han dado cuenta de su trascendencia, pero puso en sus manos esa patente de corso para matar.
Es bastante rara la democracia estadounidense, porque una mayoría de casi el 70 por ciento de los votantes está en contra de la guerra, coincidiendo con la misma cantidad de los que desaprueban su gobierno y no lo quieren en la Casa Blanca.
Pero un buchito de legisladores —que contradictoriamente representan a esa gran masa— estuvo a favor, y ellos desde sus curules decidieron que el presidente puede continuar lanzando bombas y amenazando a inocentes sin consultar ni al espejo en que se mira.
Lo mágico está en que la guerra en Irán está terminada, pero sigue; los buques de guerra, portaviones, acorazados, drones, aviones de combate, misiles, bloquean el estrecho de Ormuz para que a europeos y asiáticos les cueste más trabajo recibir petróleo; se caotiza el mercado, suben los precios y contagian a todo el comercio, pero culpan a Teherán, no a EEUU, y hacen de la vista gorda sobre los beneficios extra de empresas petroleras y de armas, para las cuales Irán es un gran festín.
Irán, Cuba y las falacias de un Trump fracasado
En el proscenio Trump, siempre omnipresente, soez y pujón, como cuando conducía en la cadena NBC el más vejaminoso reality show «The Apprentice», tratando burlonamente de engañar a todos con un triunfo militar que solo existe dentro de su cabeza, y alardes de que domina al mundo desde la inmensa China, pasando por Rusia, Corea del Norte y todo el globo, incluidos los océanos, hasta a una islita en el Caribe de 114 mil kilómetros cuadrados, más pequeña que el estado más reducido de los 50 de la Unión.
A su gente, niños, mujeres y ancianos, víctimas de un criminal bloqueo de más de 64 años, le anunció jactancioso que, “terminada” ya la guerra en Irán, la tomará usando el portaaviones más grande del mundo, el USS Abraham Lincoln.https://www.instagram.com/p/DX2syg6jgLR/embed/captioned/?cr=1&v=14&wp=540&rd=https%3A%2F%2Fwww.almaplus.tv&rp=%2Farticulos%2F42670%2Fir%25C3%25A1n–cuba-y-las-falacias-de-un-trump-fracasado#%7B%22ci%22%3A0%2C%22os%22%3A2106.8999996185303%2C%22ls%22%3A1811.1999998092651%2C%22le%22%3A1834.5999994277954%7D
Piensa que, con lo realizado en Irán, con el secuestro del presidente de Venezuela, y con la toma de Cuba, cumple su promesa a los seguidores MAGA, de convertir en un año y tres meses de gobierno a Estados Unidos en la nación más grande desde Cristo hasta él.
Cuba será la apoteosis de su hazaña cuando el Abraham Lincoln fondee a cien yardas de la costa cubana, a tiro de los cocos que les lanzarán los cubanos, y la isla con sus hermosas playas deje de ser una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional de Estados Unidos.
El presidente Miguel Díaz-Canel le respondió que si bien con ello Trump eleva las amenazas de agresión militar contra Cuba a un nivel peligroso y sin precedentes, la isla no se rendirá ante presiones externas ni intereses dominantes
A su vez, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, le reiteró que “los cubanos no nos dejamos amedrentar” ante su anuncio de que tomará el control de la isla casi de inmediato.
De llegar ese momento, y ojalá no pase de ser un blof de Trump, sabrán por qué los cubanos dicen que “la caña se les puso a tres trozos”, como lo supieron en abril de 1961 los que la invadieron por Playa Girón.





