BRASIL ES DEL PUEBLO

Brasil es del pueblo: basta de blindaje
y maniobras en el Congreso

Paulo Cannabrava Filho*

El grito resonó en las calles de todas las capitales: ¡Brasil es nuestro! Un mar de gente ocupó las avenidas para mostrar que el pueblo está atento a los desmanes de los políticos. No queremos amnistía, no aceptamos impunidad. Las manifestaciones, que reunieron a trabajadores, estudiantes, movimientos populares y entidades democráticas, fueron un mensaje inequívoco de que la sociedad brasileña no está dispuesta a aceptar retrocesos.

Y no fue solo protesta: fue también una fiesta popular. Entre pancartas, carteles y consignas, el pueblo cantó y bailó con sus artistas preferidos. Chico Buarque, Gilberto Gil y Caetano Veloso se subieron a palcos improvisados para animar a las multitudes. Grupos de frevo colorearon las calles, los bloques de maracatu y las batucadas marcaron el ritmo de la caminata. La cultura brasileña mostró su fuerza como parte inseparable de la lucha por la democracia.

Mientras tanto, en el Congreso Nacional, la vergüenza se extiende. La llamada PEC del Blindaje fue aprobada en la Cámara de Diputados y ahora sigue para el Senado. Bajo el manto del voto secreto, los parlamentarios intentan esconderse para liberar a criminales de la debida condena. La repercusión fue tan negativa que algunos diputados, presionados por la opinión pública, ya se disculpan por su voto.

No obstante, el llamado PL de la Amnistía fue transformado en PL de la Dosimetría. La amnistía amplia e irrestricta está liquidada de una vez por todas, pero la maniobra sigue siendo una amenaza. El relator designado, Paulinho da Força (Cidadania-SP), asumió la difícil tarea de intentar agradar a griegos y troyanos. En esa empresa, buscó consejo justamente en dos cadáveres políticos: Michel Temer y Aécio Neves. La propuesta de dosimetría, en la práctica, pretende reducir las penas ya impuestas o aún por aplicar a quienes atentaron contra la democracia, incluido Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión.

La presión de las calles muestra que Brasil no se rinde. Las movilizaciones de este 20 de septiembre son un hito: centrales sindicales, organizaciones juveniles, colectivos culturales y movimientos sociales unieron fuerzas para decir basta. El mensaje es claro: el pueblo quiere justicia, no acuerdos de espaldas; democracia, no chantaje golpista.

Amnistía amplia e irrestricta, nunca más. Justicia para que no se repita.

*Paulo Cannabrava Filho, periodista, editor de la revista Diálogos do Sul Global