LA GARRA DE WASHINGTON

Cumbre de Washington expone divisiones y{ abre un camino incierto hacia la paz

Paulo Cannabrava Filho*

La reunión en Washington, celebrada en agosto de 2025, reunió a Donald Trump, Volodymyr Zelensky y a una serie de líderes europeos —entre ellos Emmanuel Macron, Friedrich Merz, Giorgia Meloni, Keir Starmer y Ursula von der Leyen. Presentada como una “cumbre de seguridad”, el encuentro tenía el objetivo de trazar un camino común para el fin de la guerra en Ucrania. Sin embargo, lo que se vio fue un escenario de agotamiento y divisiones internas en Occidente.

Trump, sin rodeos, afirmó que Estados Unidos no dará más nada gratis a Ucrania. En su lugar, anunció que a partir de ahora solo venderá armas, y que corresponderá a Europa pagar la cuenta si quiere mantener a Kiev armada. El paquete ofrecido fue descrito como una “garantía de seguridad muy buena”, inspirada en el artículo 5 de la OTAN, pero condicionada a la compra de entre 90 y 100 mil millones de dólares en armamento estadounidense —una carga que recaería sobre los presupuestos europeos.

Esto coloca a los europeos en una posición delicada. No disponen de esa suma para financiar una guerra que ya parece perdida. Aun así, insisten en mantener la línea dura de aislar a Rusia, en lugar de buscar una integración euroasiática que podría aportar más estabilidad y nuevas oportunidades de cooperación. Los líderes presentes intentaron sostener un frente común, pero salieron de Washington con más dudas que certezas.

Zelensky, por su parte, presionado por el agotamiento militar y político, aceptó la posibilidad de negociar directamente con Vladímir Putin. Se estima que un encuentro entre ambos podría producirse en breve, algo impensable meses atrás, cuando la consigna en Kiev y Bruselas era “resistencia total”. Ahora, bajo el riesgo de perder el apoyo decisivo de EE. UU., el presidente ucraniano se muestra dispuesto a tejer un acuerdo en pocos días.

En este tablero geopolítico, China entró en escena afirmando estar lista para enviar fuerzas de paz y contribuir a la estabilización de Ucrania, motivada por razones estratégicas: evitar que el conflicto siga desestabilizando Eurasia y comprometiendo los corredores comerciales que Pekín construye hacia Europa. Este movimiento refuerza que la disputa ya no es solo entre la OTAN y Rusia, sino también entre Estados Unidos y China por el futuro del orden global.

Al fin y al cabo, la cumbre de Washington no trajo unidad, sino una señal clara de cansancio: una Europa dividida y debilitada, Estados Unidos transformando la guerra en negocio y Zelensky acorralado ante la realidad de que Ucrania no puede sostener indefinidamente un conflicto contra Rusia. El encuentro, lejos de señalar una solución estable, dejó en evidencia que el mundo ya no es el mismo y que nuevos actores y arreglos están surgiendo en el escenario internacional.

*Paulo Cannabrava Filho, periodista editor de la revista Diálogos do Sul Global, texto redactado com auxilio del chatgpt