LA NUEVA COALICIÓN MILITAR EN AMNÉRICA LATINA

¿Cooperación Antidrogas o Reconfiguración del Poder Regional?

Por Jorge Luis Sierra* – Diario Red

Esta nueva plataforma de cooperación militar crecerá aún más si candidatos de derecha ganan las próximas elecciones en Perú el domingo 12 de abril de 2026 y en  Colombia, el 31 de mayo de 2026.

Estados Unidos está construyendo una fuerza multinacional con tropas de El Salvador, Ecuador, Argentina y otros 14 países de América Latina, con la capacidad para intercambiar inteligencia y realizar operaciones en cualquier punto de la geografía latinoamericana en donde se perciba actividad de los carteles del narcotráfico. Aunque Estados Unidos ha argumentado que se requiere esa unidad de países para combatir a la amenaza “terrorista’ del narcotráfico, en realidad, el diseño de esta fuerza, aunque no se han dado detalles, puede ser de naturaleza ofensiva hacia las organizaciones criminales sin importar en donde estén.

La primera señal de esta nueva estrategia la dio Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, al ser el anfitrión de 17 jefes de fuerzas armadas de países latinoamericanos, entre los que se encontraban El Salvador, Ecuador, Argentina y otros gobiernos identificados a la derecha en el espectro político regional que han aceptado una alianza firme con la administración de Donald Trump. La reunión se realizó en la sede del Comando Sur, en Doral, Florida, y en ella se materializó una nueva entidad llamada Coalición contra los Carteles, conocida también como Escudo de las Américas.

Esta nueva Coalición de carácter ofensivo hace a un lado al antiguo pacto defensivo llamado Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, firmado en Río de Janeiro en 1947 para establecer una alianza de defensa mutua en caso de agresión armada a cualquiera de sus países integrantes. El antecedente de alianza de fuerzas militares de gobiernos de derecha es el Plan Cóndor establecido por las dictaduras militares de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay en 1975 para reprimir a la disidencia política en cualquier punto donde se encontrara. 

Luego de la realización de esa conferencia a principios de marzo de 2026 en Florida, Trump emitió una declaratoria presidencial llamada ‘Compromiso para Combatir la Actividad Criminal de los Carteles’. En esta declaración, Trump llama a los integrantes de la Coalición a frustrar cualquier intento por parte de los carteles de las drogas para lograr control territorial y tener acceso a sus recursos financieros. Estados Unidos, declaró Trump, entrenará a las fuerzas armadas de sus países aliados para levantar una fuerza militar efectiva para combatir a los carteles y a “cualquier otra influencia maligna que provenga fuera del continente”, en una alusión ambigua a las operaciones económicas, políticas y militares de China y Rusia en América Latina.

Esta nueva plataforma de cooperación militar crecerá aún más si candidatos de derecha ganan las próximas elecciones en Perú el domingo 12 de abril de 2026 y en  Colombia, el 31 de mayo de 2026. El centro de la nueva coalición militar está integrado principalmente por los  gobiernos de Nayib Bukele en El Salvador, Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador, Santiago Peña en Paraguay, así como el de Nasry Asfura en Honduras, y José Antonio Kast, el nuevo presidente de Chile.

Las primeras operaciones de esta Coalición ocurrieron en la frontera Ecuador – Colombia y que motivaron la queja del presidente colombiano Gustavo Petro, en contra del bombardeo de presuntos enclaves del narcotráfico en comunidades fronterizas con Colombia y el supuesto hallazgo de una bomba ecuatoriana sin explotar hallada en territorio colombiano. Ese adelanto mostró que una de las capacidades a desarrollar en la nueva coalición militar es el principio de intervención en otros países cuyas políticas sean calificadas como débiles o en contubernio con las fuerzas del narcotráfico.

El contenido político e ideológico de esta nueva fuerza militar puede generar alerta en los gobiernos progresistas o de izquierda en América Latina como el de Claudia Sheinbaum en México, Inácio Lula da Silva en Brasil, Bernardo Arévalo en Guatemala y Miguel Díaz-Canel,en Cuba, cuyo gobiernos no enviaron representantes a la Cumbre contra los Carteles que organizó Hegseth en Florida.

La presión contra estos países para que dediquen más recursos militares a la lucha contra el narcotráfico puede aumentar significativamente. En este contexto de guerra desbordada, México y otros países pueden sufrir intervenciones directas o indirectas por parte de la coalición militar hemisférica. La participación de los gobiernos de El Salvador, Honduras y Ecuador permitirá el restablecimiento de las Bases de Operación Avanzada de Estados Unidos desde las cuales se podrían coordinar ataques aéreos en cualquier país desde México, Centroamérica hasta la región andina.

Los grupos de derechos humanos siermpre han considerado que los efectos de la militarización pueden originar una violación masiva de los derechos humanos, además de exponer a las fuerzas armadas de América Latina al riesgo de la corrupción. Sin embargo, una coalición hemisférica puede llevar esos  efectos a una escala regional. 

 El énfasis puesto en una alianza militar construida con base en la amenaza de imponer aranceles a los países no participantes puede representar el riesgo de la creación de un ambiente autoritario en toda la región latinoamericana, extremadamente difícil para aquellos países que se resistan a participar en esta nueva aventura del Comando Sur en América Latina. Mientras unos países obtendrán privilegios a costa de la cesión de soberanía, otros pueden ser castigados comercialmente y sometidos a presiones políticas y militares constantes.

La apuesta final de Trump es volver a América Latina una base profundamente autoritaria y militarista de apoyo a sus políticas globales. El narcotráfico es un problema real que ha sido utilizado como pretexto en la construcción de un patio trasero más grande para Estados Unidos, compuesto por países en riesgo de una pérdida drástica de soberanía con tal de que sus gobiernos subsistan y se mantengan en el poder.

*Periodista y editor mexicano-estadounidense.

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