RUSIA BUSCA UNA SALIDA PACIFICA A LA GUERRA

Por Christian Cirilli*, / Resumen Latinoamericano, 9 de marzo de 2022.


Uno ingresa en Twitter y se encuentra con cientos de fotos y algunos videos que consagran con
auténtica alegría las bajas rusas.

Que las hay, las hay, y por supuesto, esto no podría bajo ningún aspecto ser novedad. Los
rusos encajaron muchas bajas, básicamente por tres motivos.

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1) No gozaron de sorpresa estratégica, dado que acumularon fuerzas militares en diversos
puntos aledaños a las fronteras ucranianas durante dos meses y las defensas ucranianas
estaban en máximo grado de alerta y organización.


2) Como el objetivo declarado de la «operación militar especial» es desmilitarizar y desnazificar,
las metodologías de hacer esta guerra fueron de atacar estrictamente blancos militares y
descabezar al gobierno ucraniano de tendencia filonazi, todo lo cual, implicó la no-utilización de
bombardeos aéreos masivos y artillería de asedio en las grandes ciudades, como sí lo hace la
doctrina anglosajona (recordar los 78 días de intenso bombardeo a Belgrado en 1999 bajo la
operación Allied Force, o recordar los tremendos bombardeos masivos de «ablandamiento» a
Bagdad durante semanas antes de ingresar a las ruinas de esa ciudad en 2003).


3) Rusia sigue intentando ubicar interlocutores que no sean extremistas nacionalistas para
pactar una paz y nuevas condiciones de convivencia, dado que su intención manifiesta es
cumplir sus objetivos y retirarse. Desgraciadamente, años de propaganda nazi en Ucrania
emparentaron el fanatismo de derecha con el patriotismo. Ayer nomás, uno de los negociadores
del equipo ucraniano, Denis Kireyev, que se había mostrado proclive a lograr un entendimiento
con los rusos, fue asesinado por el Servicio de Seguridad Ucraniano – SBU – luego de una brutal
golpiza por «traición a la patria».


Ahora bien:

Cuando uno navega por lo blogs de analistas militares occidentales se encuentra con las
siguientes aseveraciones:

1) Rusia tiene muchísimas bajas y por ende, está perdiendo la guerra.
2) Putin cometió un tremendo e imperdonable error de cálculo, dado que pensó en una victoria
fácil en el transcurso de una semana a lo sumo y ya van por el día 11.
3) Kiev no cayó en 3-4 días, ergo, Ucrania está resistiendo, lo cual significa que en breve se
transformará en un desgaste tal al empuje ruso que forzará la retirada.
4) Los rusos no están aplicando masivamente alta tecnología a esta guerra (como bombas
guiadas por láser, uno de los «indicadores» de la tosquedad rusa), entonces, sus fuerzas
armadas son un «tigre de papel».


Algunas aclaraciones sobre estas sentencias:

1) Las campañas militares NO son un tendal de rosas, tienen marchas y contramarchas,
combates perdidos y combates ganados, y pérdidas, muchas pérdidas. Cada mínimo contacto
entre fuerzas acaba siempre con un enorme costo de material y vidas.
2) Dudo mucho que Putin haya proyectado esta guerra como una excursión de apenas
semanas. La campaña chechena que él mismo dirigió apenas asumió como presidente interino
en 1999, llevó nada menos que ¡10 años! de diversa intensidad hasta su finalización total…. con
una victoria contundente.
https://www.descifrandolaguerra.es/la-segunda-guerra…/


Asimismo, el contingente aéreo enviado a Hmeimim (Latakia, Siria) ingresó en septiembre de
2015 y aún sigue allí dado que no finalizaron las operaciones anti-terroristas aún.
3) ¿Y quien dijo que la conquista/destrucción de Kiev era un objetivo prioritario de la campaña?
En primer lugar, el objetivo de la operación es DESMILITARIZAR, esto es, negar al enemigo el
uso de todas las tecnologías e infraestructuras necesarias para el combate a nivel operativo,
valga decir, comunicaciones, municiones, combustible, repuestos para sus formaciones
blindadas, apoyo aéreo, artillería, reconocimiento y mando/control, etc. etc. etc. Una vez logrado
ese objetivo, ya no se puede hablar de «fuerzas armadas ucranianas», sino solo de subunidades
específicas que luchan en un nivel táctico (por eso se retiran a las ciudades a resistir).


El objetivo NO ES ARRASAR CIUDADES NI CASTIGAR AL PUEBLO UCRANIANO (al que se
lo ve como hermano). El objetivo es REDUCIR AL MÍNIMO la operatividad militar ucraniana.
Este objetivo casi está cumplido porque los ucranianos ya no pueden realizar grandes
operaciones coordinadas. El segundo objetivo es detener-para juzgar y/o asesinar a los
extremistas filonazis. Ese está recién en etapa primigenia. La próxima caída de la ciudad de
Mariúpol, GRAN REDUCTO NAZI (de donde es oriundo el Escuadrón Azov) sería el puntapié
inicial.

Miren el video de este tuit. ¿Alguno se imagina a tropas estadounidenses en Bagdad no
disparando a civiles que se le aproximan al pie de sus tanques y vehículos acorazados?
https://twitter.com/Farid_1986_fm/status/1498666680586625025
Además, por lo que pueden ver en el mapa del link adjunto [https://readovka.news/news/
90262], los rusos están realizando una sofocación del centro del país desde el este, norte y
fundamentalmente, sur, donde han tenido éxitos fulgurantes y le han cerrado la salida al mar a
los ucranianos. Esas fuerzas avanzan metódica y paulatinamente hacia el centro para eliminar
toda clase de amenaza y refuerzos hacia Kiev, que será, al parecer su objetivo FINAL dado que
está siendo cercada. Primero, claro está, van a sofocar la resistencia ucraniana en el Donbás
(como puede observarse).


4) Los rusos han aplicado alta tecnología en los primeras horas de la guerra, fundamentalmente
sus misiles de crucero Kalibr y sus balísticos Iskander. Sin embargo, la no utilización masiva de
estos sistemas no es por falta de inventarios o de guías de precisión, sino por las
particularidades de esta guerra que se está desarrollando que implica no bombardear
masivamente blancos con alta densidad de civiles. La utilización de altísima tecnología además
puede ser impráctica: requiere una compleja red de soporte, mantenimiento y reparación. Por
ejemplo: ¿tiene sentido enviar los nuevos tanques T-14 Armata si no tienen aún desarrollada
una red logística suficiente? No. Para nada. Por eso se envía T-72 o T-80, que pueden ser
igualmente efectivos, dado el conocimiento de años que tienen sus tripulaciones sobre él.

Todo indica, entonces, que los rusos van progresivamente GANANDO esta guerra y que las
bajas serán sustituidas por nuevos refuerzos, que ya se vislumbran en Bielorrusia, los óblast de
Rostóv y Voronezh. Típicamente, quienes ignoran las especificidades de esta operación, y
también ignoran la doctrina militar rusa de atacar en dos fases (un tanteo o «guerra blanda»,
como primera fase, y luego, un «caldero», cuando desatan todo su poderío), que es justamente
todo lo contrario a la doctrina anglosajona «sock & awe» [«conmoción y pavor»] de bombardeo
masivo aéreo durante semanas y hasta meses, para luego ocupar los escombros.


Rusia no suele minimizar las bajas, porque su idea primaria es permitir que los combatientes
regulares puedan rendirse y crear corredores humanitarios para los civiles [y pregunto: ¿alguna
vez vieron a los estadounidenses crear corredores humanitarios ANTES de bombardear?].
Además, en este caso, se intenta mantener lo máximo las infraestructuras civiles para que el
nuevo gobierno – con el que desean pactar una paz y nuevas condiciones de relación – tenga
una base mínima de recursos para reconstruir y mantener el orden.
Ahora prosigue la fase 2 (esto es, la fuerza bruta) y la primera víctima será Mariúpol, el reducto
nazi del Mar de Azov. Supongo, estimo… que la fuerza aplicada será tan destructiva que deberá
servir de ejemplo a las otras ciudades, además de tomar toda la costa occidental.

Pero…
Donde Rusia está perdiendo por goleada en la guerra de la información, y no hay duda al
respecto. Es sorprendente ver cuán rápido, unánime y acríticamente la opinión mundial se ha
vuelto contra Rusia, sus ciudadanos (cualquiera sea la opinión que tengan sobre este conflicto),
ejerciendo una especie de «macartismo» fanatizado rusofóbico.
El «Occidente Colectivo» ha aplicado con una vara moral que NO TIENE la misma fascistoide
«cultura de cancelación» que aplica la progresía-globalista, asumiendo arbitraria y
unilateralmente una neo-moral social.


Esto es tan novedoso como escandaloso. Los rusos procuran DIFERENCIAR gobierno y
extremistas de la población civil neutral. Para los occidentales basta que tengan apellido ruso
para que seas echado de tu trabajo, despreciado socialmente o prohibido.
El terreno mediático – donde me cansé de decir que tienen altísima experiencia, habilidad y
recursos – es 100% terreno de las PSYOPS. Allí, Occidente se ha mostrado coordinado y
efectivo. Creo que esta sobre-reacción occidental ha sorprendido a los rusos, tanto que Putin
dijo que Occidente es «el imperio de las mentiras».


Los rusos han contraatacado en su propio país: la Duma acaba de aprobar una ley que prevé
cargos penales contra la difusión deliberada de noticias falsas. Casi como un acto reflejo, todas
las agencias occidentales especializadas en PSYOPS se marcharon de Rusia: ABC News,
BBC, Bloomberg, CBC, CBS News, CNN y otras de la «Gran Colmena de Pensamiento Único»
no operan ya en Rusia.


Además, tanto Twitter como Facebook ahora están bloqueados en Rusia, como así también, las
webs quintacolumnistas atlantistas de origen ruso Dozhd y Meduza. ¿Censura? Sí, visto desde
un punto de vista altruista y libertario. Aunque visto desde el conocimiento de que los conflictos
se libran – como dijera el presidente estadounidense Lyndon Johnson durante la Guerra de
Vietnam, capturando las «mentes y corazones» – es autodefensa.


Francamente, la reacción rusa llega mucho después de que Occidente bloqueara/prohibiera RT
y Sputnik, y luego de una furibunda embestida con sus artistas y deportistas.
La narrativa occidental de que los rusos están casi derrotados (en en conflicto) y moralmente
destruidos (por las penurias provocadas por las sanciones occidentales), por ahora, no es real.
Es más, es una subestimación al carácter resistente ruso.
Como dije y pasará indefectiblemente, a medida que Rusia encaja signos definitivos de su
victoria militar, la mass-media mutará de «Rusia está derrotada» a «Los crímenes contra la
humanidad rusos en el genocidio ucraniano» (ya se empiezan a ver indicios como el tema de
las PERMITIDAS «bombas de racimo»).


Otro tema que podría llegar en cualquier momento es el de un gran atentado para crear una
TREMENDA DERROTA PROPAGANDÍSTICA contra Rusia. Ya hubo un intento: el de señalar a
los rusos como perpetradores de un bombardeo sobre la central nuclear de Zaporiyia, algo que
cualquiera con dos dedos de frente sabría que sería un suicidio, dado que las centrales
nucleares NO SON OBJETIVOS DE DESTRUCCIÓN MILITAR.


Raro, rarísimo, que Occidente jamás haya dicho ni una sola palabra sobre la «Operación
Opera», el verdadero bombardeo realizado por la Fuerza Aérea Israelí sobre la central nuclear
de Osirak, en Irak, en 1981…. con el milagro de que el reactor aún no estaba operativo. Ver:
https://mexicoaeroespacial.com.mx/…/operacion-opera-la…/
Esta intensificación mediática de la guerra tiene dos grandes objetivos:


1) Saben que la guerra en Ucrania, militarmente hablando, se perderá. Por consiguiente, hay
que «sacarle jugo a los muertos» (perdonen la expresión), esto es, criminalizar la victoria al
máximo para hacerla absolutamente ilegítima.
2) Llevando todo al terreno «emocional», se evita el análisis racional.
¿Qué sería lo racional?
Pues saber que cualquier resistencia es vana y solo llevará a ocasionar muchos muertos (de
ambos bandos). Que lo más lógico es rendirse militarmente, salvar a la población de esta locura
y entablar negociaciones urgentes, donde se garantice la soberanía territorial de Ucrania pero
se reconozca (1) independencia del Donbás y (2) la soberanía rusa de Crimea; y Ucrania se
desmilitarice y se declare neutral, sacándose la rémora belicista atlantista.


Punto y aparte.

Eso implica una verdadera salida racional.

Pero – se sabe – cualquiera que esgrima esas argumentaciones, aunque sea intente sentarse a
dialogar, es ejecutado por las SBU por «traición a la Patria».
Así las cosas, Rusia obtendrá una victoria militar (y Ucrania, a la que empujaron al abismo y
dejaron sola, manipulándola perversamente, obtendrá una derrota militar) y una derrota política
(y la ideología institucionalizada en Ucrania, pervivirá), porque nadie pone una cuota de
raciocinio.



*Analista argentino de política internacional