HOMENAJE A JAIME REINSTEIN

Por Sascha Reinstein

Mi padre, quien hoy cumpliría 76 años, era comunista.

Parece una palabra vetada, ¿no? Con solo decirlo, es arriesgarse a que te terruqueen a ti y a todxs quienes estén a tu alrededor.

Pero mi padre fue un hombre, ante todo, de principios: una perpetua búsqueda por la justicia, el bienestar social, la coherencia y la perseverancia.

Estos son los principios que sustentaron su vida, su trabajo y su labor política.

Un poco alejado, tal vez, del centro de la atención, militó desde adolescente en el Partido Comunista Peruano, partido histórico fundado por Mariátegui y presidido posteriormente por Jorge del Prado.

Ya el devenir de dicho partido y sus subsecuentes rupturas y divisiones serán motivo de otros escritos; pero el espacio en el que él militó es popularmente conocido como el PCP – Unidad.

En estos tiempos tan altamente politizados (aunque politizados son todos los tiempos), luego de una campaña presidencial en plena crisis social, económica y sanitaria; en un contexto en el que el primer gobierno de izquierda en nuestro país nos tiene al filo del asiento a diario, no puedo evitar pensar en mi padre con suma frecuencia: en las conversaciones que nos quedaron pendientes, en escuchar las historias que hoy en día busco – casi literalmente – por todos lados sobre su militancia y su labor.

Pienso en quien fue él y en quien soy yo hoy. Y pienso en la relevancia de des-satanizar a nuestros movimientos y corrientes políticas, en hacerle freno a un rampante terruqueo que busca desprestigiarnos a todxs, en las mañas que intenta emplear el poder fáctico de la derecha para traerse abajo procesos que se llevan construyendo desde hace décadas.

Y, al final del día, parece que es mi padre quien me responde: “Creo igualmente que hay miles, millones de personas en todo el mundo que tienen principios, que son solidarias, que tienen conciencia y que pueden contribuir a que la tierra sea más humana. Yo soy solo un minúsculo grano de arena. Como diría Cesar Vallejo, hermanos, hay muchísimo que hacer.”