HAY QUE LLAMARLO FASCISTA

“Hay que llamar siempre a las cosas por sus nombres”

Alejandro Romualdo

Por WINSTON ORRILLO

Ni la imaginación (política) más desaforada podría haber construido este verdadero esperpento. A veces, hasta creemos que es el sueño de un opiómano político.

Porque para ser reaccionario y neofascista, bastan algunos de sus “discursos”, que por otra parte no se le entienden ni coinciden con lo que anuncian las pantallas: v. gr.: presentará su equipo técnico y no hay ningún “equipo técnico”; lo que sí apareció es su candidata a la vicepresidencia que, es increíble, se definió como una “empresaria religiosa”.



Ahíta de millones, sin ningún ingreso fijo conocido: posee, con su inefable esposo, un par de residencias en La Molina, entre otras cosillas, y preconiza, desaforadamente, la virginidad, el no uso de anticonceptivos y demás absurdos de toda absurdidad. Mientras se llena de dinero gracias a la “buena” fe de los que creen sus monsergas místicas.

Y, a propósito de lo religioso, resulta que este neo “Ubú roi”, usa cilicio para contener sus impulsos sexuales (es bueno saber que los tenía) y practica la virginidad -que recomienda vocingleramente.

La derecha fascista, realmente existente en el Perú, no podría haber construido semejante fantoche que, además, dice que no debe nada de lo que debe a la SUNAT, 28 millones de soles; cuando aquellas deudas son imprescriptibles.

Rico gracias al fujimorismo y al desbarajuste económico que es nuestra característica conspicua, Rafael López Aliaga, autobautizado con el seráfico apelativo de “Porky” (habría que cobrarle derechos de autor), acaba de llegar al colmo, al manifestar que está “enamorado” de la Virgen María, cuya belleza estremece su masa gelatinosa.

Y es en ella en quien piensa cuando, inevitablemente, se le cruza alguna peruana, de las que abundan en carnes y montículos.

Con mi pareja comentamos si este, es en realidad, uno de los tantos locos sueltos que, el inexistente Sistema Sanitario Peruano, lanza fuera del “Larco Herrera” y el “Hermilio Valdizán”.

Entonces, de inmediato, pensamos en su curación, como buenos agnósticos, creemos en que ella es posible, mas sin la ayuda de “Dios”.

Pero no nos cuadra el psicoanalista -grande amigo nuestro- Max Hernández Camarero, con quien militáramos en la izquierda sanmarquina, allá por “los sesentas”. Creo que su terapia, que se basa en las palabras, no será entendida por este casi ágrafo.

Entonces vamos donde es menester ir: buscar un psiquiatra, y se nos viene a la memoria el doctor Pedro García Toledo, quien nos hiciera emerger del abominable pozo de la depresión

Hemos, pues, de buscarlo. Será, seguramente, su paciente más difícil, esta mezcla de Gargantúa y Pantagruel, de Ubú Roi y tantos otros especímenes que la inabarcable imaginación humana ha pergeñado.

Pero fuera de calificaciones más o menos bizantinas, lo importante es el rumbo que la derecha neofascista peruana, le tiene designado a don Gelatina, es decir al inefable, Rafael López Aliaga.TEMAS:Rafael López AliagaWinston Orrillo



Fatal decisión

 19/03/2021

Ahíta de millones, sin ningún ingreso fijo conocido: posee, con su inefable esposo, un par de residencias en La Molina, entre otras cosillas, y preconiza, desaforadamente, la virginidad, el no uso de anticonceptivos y demás absurdos de toda absurdidad. Mientras se llena de dinero gracias a la “buena” fe de los que creen sus monsergas místicas.

Y, a propósito de lo religioso, resulta que este neo “Ubú roi”, usa cilicio para contener sus impulsos sexuales (es bueno saber que los tenía) y practica la virginidad -que recomienda vocingleramente.

La derecha fascista, realmente existente en el Perú, no podría haber construido semejante fantoche que, además, dice que no debe nada de lo que debe a la SUNAT, 28 millones de soles; cuando aquellas deudas son imprescriptibles.

Rico gracias al fujimorismo y al desbarajuste económico que es nuestra característica conspicua, Rafael López Aliaga, autobautizado con el seráfico apelativo de “Porky” (habría que cobrarle derechos de autor), acaba de llegar al colmo, al manifestar que está “enamorado” de la Virgen María, cuya belleza estremece su masa gelatinosa.

Y es en ella en quien piensa cuando, inevitablemente, se le cruza alguna peruana, de las que abundan en carnes y montículos.

Con mi pareja comentamos si este, es en realidad, uno de los tantos locos sueltos que, el inexistente Sistema Sanitario Peruano, lanza fuera del “Larco Herrera” y el “Hermilio Valdizán”.

Entonces, de inmediato, pensamos en su curación, como buenos agnósticos, creemos en que ella es posible, mas sin la ayuda de “Dios”.

Pero no nos cuadra el psicoanalista -grande amigo nuestro- Max Hernández Camarero, con quien militáramos en la izquierda sanmarquina, allá por “los sesentas”. Creo que su terapia, que se basa en las palabras, no será entendida por este casi ágrafo.

Entonces vamos donde es menester ir: buscar un psiquiatra, y se nos viene a la memoria el doctor Pedro García Toledo, quien nos hiciera emerger del abominable pozo de la depresión

Hemos, pues, de buscarlo. Será, seguramente, su paciente más difícil, esta mezcla de Gargantúa y Pantagruel, de Ubú Roi y tantos otros especímenes que la inabarcable imaginación humana ha pergeñado.

Pero fuera de calificaciones más o menos bizantinas, lo importante es el rumbo que la derecha neofascista peruana, le tiene designado a don Gelatina, es decir al inefable, Rafael López Aliaga.TEMAS:Rafael López AliagaWinston Orrillo