MORENO, AL BASURERO DE PRESIDENTES INDIGNOS DE AMÉRICA

por Pedro Martínez Pírez

Al basurero de los presidentes indignos de América, para hacerle compañía al estadounidense Donald Trump, irá muy pronto el ecuatoriano Lenin Moreno, a quien conocí en Quito el 3 de julio de 2009, cuando era vicepresidente del gobierno de Rafael Correa Delgado.

Lo recuerdo perfectamente ese viernes, en su silla de ruedas, como una sombra del carismático Correa, en el velatorio realizado ese día en el patio de la casa del pintor Oswaldo Guayasamín para despedir al gran narrador y poeta ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, fallecido en Quito a los 83 años de edad.

Los restos de Adoum fueron colocados ese día junto a los del Pintor de Iberoamérica, quien así lo había pedido, en las raíces del Árbol de la Vida, un pino plantado por el propio Guayasamín en el patio de su casa de Quito, muy cerca de la Capilla del Hombre, que había sido inaugurada con la presencia de Fidel Castro y Hugo Chávez el 29 de noviembre de 2002.

Fue muy emocionante aquel velatorio de Adoum, al que sus amigos llamábamos “El turco”,  en la casa de Guayasamín al cual asistió el entonces presidente Rafael Correa, quien en esa ocasión cantó “Vasija de Barro”, considerada el himno no oficial de Ecuador, y fue coreado a viva voz por los asistentes a la singular ceremonia fúnebre de uno de los autores del texto de esa antológica canción ecuatoriana.

En esa ceremonia para mí inolvidable despedíamos al ganador del Primer Premio de Poesía de los Concursos de la Casa de las Américas, y a un gran intelectual ecuatoriano, biógrafo de Guayasamín, que había recibido de manos del Comandante Fidel Castro, en 1989, en el Palacio de la Revolución de La Habana, las más altas distinciones culturales de Cuba.

Y ese es el recuerdo que tengo de Moreno, el de una oscura sombra de Correa, pero pocos podían adivinar entonces la magnitud de su traición a quien lo llevaría a la presidencia de la República de Ecuador ocho años después.

Correa, quien tuvo el valor de cerrar la base militar estadounidense de Manta; de no concurrir a la Cumbre de las Américas de Cartagena de Indias porque se había excluído de ese foro a Cuba; de ascender al grado de Generala a la quiteña Manuelita Sáenz, la Libertadora del Libertador; de ser el orador principal en el acto del 8 de enero de 2009 por el aniversario 50 de la entrada de Fidel a La Habana al frente de la Caravana de la Libertad; y haber pronunciado hace cinco años las más lúcidas y cálidas palabras en el acto efectuado en la Plaza de la Revolución de La Habana para despedir al Comandante Fidel Castro.

El cuatrienio del gobierno de Moreno constituye una vergüenza para Ecuador. Destruyó toda la obra de Correa. Se subordinó a la política de Washington y de la OEA, eliminó la cooperación médica cubana en Ecuador, expulsó a Julián Assange de la embajada de Ecuador en Londres, y se colocó junto a los peores presidentes de América Latina y el Caribe en la liquidación de las bases de la integración en Nuestra América.

Por eso las elecciones de este domingo 7 de febrero en Ecuador, como las del pasado 3 de noviembre en Estados Unidos, lo significativo no ha sido quien ganaba las elecciones para devolver la decencia a esos países, sino quienes pasarían al basurero de los presidentes indignos de América, donde Donald Trump recibe ahora con un abrazo a su obediente subordinado Lenin Moreno.

La Habana, 8 de febrero de 2021.