YANAWARAS, TRANSNACIONALES Y TAMBOBAMBINOS

PAVEL VALER·MIÉRCOLES,

10 DE ABRIL DE 2019

Para quien observe el conflicto entre la empresa MMG Las Bambas, las comunidades campesinas de Chalhuahuacho y el Estado desde afuera, con ojos de extranjero –de “misti”– como lo han estado haciendo la mayoría de jerarcas y periodistas limeños, es fácil que permanezca oculto un factor esencial de esta confrontación. Los problemas, surgidos del morrocotudo proyecto de explotación, se deben en buena medida a que, sin consulta y desatendiendo a su cultura, la mina se ha implantado en territorio de la Nación Yanawara.

Esos analistas ciegos, desaprensivos de la realidad antropológica, discursan legitimando el beneficio minero a costa de la desaparición del indio y de la liquidación de esa nación. Aquellos eruditos, orgánicos del centralismo político y cultural, están convencidos de que los pueblos originarios de Challhuahuacho, que hablan una lengua diferente a su castellano, que visten diferente a su ropa de ganga “normal”, que han organizado sus propios medios de subsistencia con éxito durante siglos, que tienen una historia de resistencia diferente a la del Perú mestizo, picaresco y criollo, son sólo pongos, inferiores, “hermanos menores” e irracionales a los que hay que domeñar e incorporar, a como dé lugar, al progreso, al desarrollo y al comercio de la sociedad de consumo. No comprenden que, desde hace miles de años, aquellas comunidades han ido constituyendo su propia sociedad originaria.

Que son, por que buena parte de sus integrantes se considera así, una nación dentro de la nación peruana, que requiere una relación con el Perú que respete y reconozca de manera favorable sus diferencias culturales, su modo de producción, sus propios modelos de desarrollo.Hace unos días, los estudiantes me explicaron que la Nación Yanahuara abarca Challhuahuacho, Haquira (Marcansaya), una parte de Grau, Cotabambas, Coyllurqui, Tambomba y Mara. Está organizada en dos zonas (puna y qeshwa) unidas y dependientes una de la otra desde antes de los incas. Que han resistido la invasión española y también la republicana.

Los Yanawaras descienden de los qollas del lago Titicaca que, huyendo de una crisis, trajeron su tecnología ganadera y agrícola y fueron también por Huarpas (Ayacucho). Estos ayllus se establecieron además en Arequipa. “Les gustó mucho esta zona de Haquira (Marcansaya) y Challhuahuacho, allí construyeron chullpas para enterrar a sus muertos. “De esa historia viene nuestro sentimiento, nuestra música, nuestra indumentaria y nuestra filosofía”.

Como fuera, el nacionalismo Yanawara es una realidad social actual. Y la impresión que ha difundido entre sus seguidores indica que hoy su unidad viene siendo agredida por la inversión minera. “Nos están dividiendo entre pueblos y hermanos, el sistema educativo oficial simplemente nos enseña a amar al dinero y a ser sus esclavos crédulos”. El discurso nacional, en construcción, de los ayllus Yanawaras puede convertirse en una herramienta política de emancipación. Muchos jóvenes están convencidos de que, en la protección de sus comunidades y ayllus, en la unidad de sus pueblos, con su propia cultura e identidad, está su desarrollo futuro. “Nuestros antepasados resistieron a la invasión española y a otros grupos nacionales que nos quisieron conquistar y no pudieron”.

“Cante usted, profesor: ‘Tambobambino maqtatas yawar mayu apamun. Wifalitay, Wifala’. Como en carnavales, así cante.